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Carlo Agostinelli rompe su silencio tras la muerte de su madre con una carta desgarradora y Victoria Federica reacciona

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La muerte de Mathilde Favier, una de las figuras más reconocidas de la industria de la moda y directora internacional de relaciones públicas de Dior Couture, ha dejado una profunda conmoción entre sus familiares, amigos y compañeros de profesión. La francesa, de 57 años, falleció este lunes 17 de agosto en un accidente de tráfico en Deux-Sèvres, Francia, junto a su marido, el productor de cine Nicolas Altmayer, de 61 años. El vehículo en el que viajaban fue embestido por un camión y las circunstancias del siniestro continúan bajo investigación.

La repentina noticia ha provocado una oleada de mensajes de despedida entre algunos de los nombres más importantes de la moda, el cine y la sociedad internacional. Carla Bruni, Beatrice Borromeo, Adriana Abascal, María de la Orden, Carine Roitfeld y Jonathan Anderson, entre muchos otros, han querido recordar públicamente a Mathilde, poniendo en valor tanto su trayectoria profesional como la personalidad arrolladora que la convirtió en una figura imprescindible de la escena parisina.

Pero ha sido su hijo, Carlo Agostinelli, quien ha protagonizado una de las despedidas más emotivas. El joven ha roto su silencio en redes sociales con una extensa carta dirigida a su madre en la que trata de poner palabras al dolor provocado por su pérdida y recuerda algunas de las enseñanzas que Mathilde le transmitió durante toda su vida. «Mamá. Me duele el corazón y siento la mente nublada. Nada tiene sentido, y me cuesta imaginar cómo llegará a tenerlo algún día», comienza su mensaje. Una confesión que refleja el impacto de una pérdida que ha llegado de manera completamente inesperada. Carlo reconoce que todavía no consigue comprender lo ocurrido y que le resulta difícil imaginar cómo podrá recuperar la normalidad después de la muerte de su madre.