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Así es el megayate del emir de Qatar: 18 suites, cine, spa y sólo la pintura ya cuesta 13 millones de euros

La embarcación tiene 123 metros de eslora y cuenta con detalles de todo tipo

Eel emir de Qatar ha invertido más de 30 millones de euros en poner a punto su megayate

Este barco esta construido por un astillero alemán en 2017

Tenemos todos los datos sobre el Al Lusail, el impresionante megayate del emir de Qatar. Según nuestra información, ha vuelto a navegar después de permanecer durante siete meses en el astillero. La embarcación ha iniciado una nueva temporada en el Mediterráneo tras completar una profunda renovación técnica cuya inversión supera los 30 millones de euros.

Con sus 123 metros de eslora y un valor aproximado de 500 millones, el Al Lusail representa uno de los mayores exponentes de la ingeniería naval aplicada al lujo privado. El mantenimiento de un barco de estas dimensiones exige intervenciones periódicas de enorme complejidad, tanto por el tamaño de la embarcación como por la sofisticación de los sistemas que incorpora.

Uno de los datos que mejor ilustra la magnitud de estos trabajos es lo que cuesta pintar el casco: 13 millones de euros, una cifra que habla por sí sola.

Siete meses de trabajo

Construido por el prestigioso astillero alemán Lürssen, uno de los referentes mundiales en la fabricación de superyates, el Al Lusail fue entregado a la familia real catarí en 2017. Casi una década después de entrar en servicio, la embarcación ha afrontado la que se considera su primera gran remodelación.

Los trabajos se desarrollaron en las instalaciones que Lürssen posee en Bremen y Lemwerder, dos centros especializados que cuentan con la infraestructura necesaria para recibir embarcaciones que superan los 100 metros de eslora. Se trata de un tipo de instalaciones muy escasas en el mundo, ya que la dimensión de estos buques exige diques secos, grúas y equipos técnicos capaces de intervenir sobre auténticos gigantes del mar.

Tras completar la renovación, el megayate abandonó el astillero el pasado mes de junio y puso rumbo al Mediterráneo, donde ha comenzado una nueva campaña de navegación coincidiendo con la temporada estival, periodo en el que muchas de las mayores embarcaciones privadas del planeta recorren las costas europeas.

Innovación, tecnología y lujo

Aunque el cambio más visible para cualquier observador sea el impecable aspecto exterior del barco, la mayor parte de las tareas realizadas durante estos siete meses permanece oculta bajo la cubierta.

Los trabajos incluyeron una revisión integral de los motores principales y de los generadores que suministran energía a todas las instalaciones del yate. También se inspeccionaron los sistemas de climatización y automatización, fundamentales para garantizar el funcionamiento de un auténtico palacio.

Imagen de Al Lusail. (Foto: Yachtharbour.com)

Del mismo modo, los técnicos revisaron el casco, las hélices, los timones y el conjunto de equipos situados bajo la línea de flotación, elementos sometidos a un desgaste constante por la acción del agua salada y cuya correcta conservación resulta esencial para mantener tanto el rendimiento como la seguridad de la embarcación.

La intervención también alcanzó las cubiertas de teca, uno de los elementos característicos de este tipo de barcos, así como numerosas superficies acristaladas y los avanzados sistemas electrónicos que controlan prácticamente todas las funciones del yate.

Una pintura de 13 millones de euros

Dentro de las operaciones de mantenimiento, la pintura constituye una de las partidas económicas más elevadas.

Los especialistas explican que el verdadero coste no reside únicamente en aplicar nuevas capas de pintura. Antes de iniciar ese proceso es necesario eliminar cualquier imperfección de la superficie, reparar pequeños desperfectos, lijar cuidadosamente toda la estructura, aplicar tratamientos de sellado y preparar el casco para garantizar un acabado uniforme y resistente a las duras condiciones marinas.

En una embarcación de 123 metros de longitud, este proceso puede prolongarse durante varios meses y requiere la intervención de decenas de profesionales altamente especializados.

Las estimaciones del sector sitúan el coste de esta operación por encima de los 13 millones, una cifra superior al valor total de numerosos yates de lujo de tamaño medio que navegan actualmente por los principales puertos deportivos del mundo.

Un palacio para 36 invitados

Más allá de su tamaño, el Al Lusail destaca por el elevado nivel de confort que ofrece a bordo. Aunque buena parte de su distribución interior permanece protegida por la discreción que caracteriza a la familia real catarí, sí han trascendido algunos de los datos más relevantes de su configuración.

La embarcación dispone de 18 suites destinadas a alojar hasta 36 invitados, además de espacio reservado para una tripulación de 56 personas encargadas del funcionamiento diario del barco.

Cine, spa, gimnasio y helipuerto

El equipamiento del Al Lusail lo sitúa entre los superyates privados más completos del panorama internacional.

Distribuido a lo largo de seis cubiertas, el barco incorpora un helipuerto que facilita los desplazamientos de sus ocupantes, además de varias piscinas y jacuzzis destinados al ocio y el descanso.

El denominado club de playa constituye otro de los espacios más exclusivos del yate, pensado para facilitar el acceso directo al mar durante las escalas. A ello se suman un cine privado, gimnasio completamente equipado, spa y centro de bienestar, salón de belleza, amplias terrazas exteriores y zonas especialmente acondicionadas para reuniones privadas y barbacoas.

Todo esto ha sido concebido para ofrecer el máximo nivel de privacidad y confort, convirtiendo la embarcación en una auténtica residencia flotante preparada para largas travesías.