CASA REAL BRITÁNICA

El precio de la guerra de Harry contra la prensa: obligado a pagar una primera factura de 11 millones tras su derrota judicial

El príncipe HArry se enfrenta a la primera factura de su juicio
(Foto: COOL)
Javi Fernández

En medio de la tormenta por su vuelta a Inglaterra, el príncipe Harry ha recibido una dura noticia. Corría el año 2022 cuando el hijo menor de Carlos III y Lady Di decidió interponer una demanda contra Associated Newspapers Limited (ANL), editora de algunos de los medios más leídos de Inglaterra. A estos les acusaba de haber obtenido información privada de forma ilegal durante décadas, mediante supuestas escuchas telefónicas y otras violaciones de su privacidad. El resultado no ha sido el esperado y ahora llega la factura de aquella batalla judicial. El primer pago asciende a 9,54 millones de libras, alrededor de 11 millones de euros, que los demandantes deberán abonar de forma provisional.

Volvamos al origen del problema. Harry, junto a otras seis figuras públicas como Elton John, su marido David Furnish, las actrices Elizabeth Hurley y Sadie Frost, el exdiputado Simon Hughes y la baronesa Doreen Lawrence, demandaron a la empresa editora del Daily Mail, Mail on Sunday y MailOnline. El grupo de famosos acusaba a la compañía de haber obtenido información privada de manera ilegal durante años. Según se explicaba en dicha demanda, presuntamente, los medios habrían conseguido información de estos personajes a través de escuchas telefónicas, obtención de datos mediante engaños y otras prácticas de recopilación ilegal de información.

Después de un duro pleito, el pasado 7 de julio se conocía la noticia de que el juez Matthew Nicklin, del Tribunal Superior de Londres, había dictaminado que los demandantes no habían probado sus acusaciones de obtención ilegal de información y desestimó las reclamaciones. El juicio había durado 46 días, entre enero y marzo de 2026. ANL calificó el fallo como «una victoria aplastante para el Daily Mail y sus periodistas, así como para la libertad de prensa en general». Lejos de asumir la derrota con elegancia, el príncipe Harry calificó el fallo de «un encubrimiento total y evidente». Junto a la baronesa Doreen Lawrence, mostró su decepción con el sistema judicial británico y defendió que los demandantes habían aportado pruebas suficientes.

Hay que remarcar una figura en medio del juicio: Gavin Burrows. A muchos puede que no les suene el nombre, pero es un detective privado de Londres que ha tenido un pasado unido a Harry y no precisamente por amistad, sino por espiarle. El investigador confesó en una entrevista a la BBC haber espiado a la exnovia del duque de Sussex, Chelsy Davy, cuando ella y el príncipe Harry salieron en 2004. Para ello, pirateó el teléfono de la joven, además de buscar, junto a otros investigadores, datos sobre sus registros médicos, exnovios y detalles de su educación. «Se hackearon muchos mensajes de voz, hubo mucho trabajo de vigilancia en sus teléfonos, en sus comunicaciones. Chelsy se jactaba ante sus amigos cuando iba a verlo», aseguró. «Básicamente, era parte de un grupo de personas que le robaron sus años normales de adolescencia», admitió Burrows sobre el príncipe Harry, y agregó que la cultura de los medios a principios de la década de 2000 era «despiadada».

Ahora su nombre vuelve a ser clave en la presente demanda, pero esta vez ha sido él mismo quien ha terminado complicando el caso. En agosto de 2021, Burrows firmó, supuestamente, una declaración testimonial de 21 páginas en la que afirmaba haber llevado a cabo actividades ilegales generalizadas en nombre de Associated Newspapers, desde piratería telefónica hasta la obtención de historiales médicos mediante engaños. Esa declaración se convirtió en la pieza central de las acusaciones más graves contra el Daily Mail y fue uno de los elementos que llevaron a Harry, Elton John y el resto de los demandantes a presentar la demanda. Todo parecía jugar a favor de los demandantes hasta que Burrows se retractó y afirmó que no reconocía la firma y que había sido falsificada. Su figura era central en el caso, pero este giro terminó debilitando seriamente esa parte de las acusaciones. El propio juez analizó ampliamente el papel de Burrows y su declaración dentro del proceso.

Harry intentó salvar la situación recurriendo también al componente emocional cuando declaró ante el juez. El duque se emocionó hasta las lágrimas al recordar el acoso mediático que, según su relato, había sufrido Meghan y la forma en la que este habría afectado a su matrimonio. Es más, él mismo confesó en la docuserie de Netflix: «Creo que mi esposa sufrió un aborto espontáneo por lo que hizo el Mail. Vi todo el proceso».

En resumidas cuentas, el proceso judicial ha terminado convirtiéndose en un enorme problema económico para los demandantes. Y a Harry le ha pillado en medio de una complicada mudanza de vuelta a Inglaterra. El Tribunal Superior ha ordenado ahora un pago provisional de 9,54 millones de libras, alrededor de 11 millones de euros, a Associated Newspapers, con fecha límite el 28 de agosto. La cantidad cubre parte de los costes legales de la editora y no supone todavía la factura definitiva, ya que ANL reclama recuperar unos costes legales que superan los 34 millones de libras.

A los costes de sus batallas judiciales se suma ahora el desembolso de una nueva etapa vital para Harry y Meghan, justo cuando su regreso a Reino Unido vuelve a estar en el centro de todas las miradas. La primera factura ya está sobre la mesa y asciende a 11 millones de euros. Y lo peor para el príncipe es que podría no ser la última. ¿Podrá Harry con esta primera factura en plena mudanza a Inglaterra?