La tendencia ‘jewel eyes’ llega este otoño: así se llevan las sombras de ojos
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El maquillaje de ojos recupera protagonismo este otoño-invierno con una tendencia que deja atrás la discreción de los últimos años para apostar por el color, la intensidad y los acabados luminosos. Los llamados jewel eyes convierten las sombras en auténticas piezas de joyería y recuperan tonos como el amatista, el esmeralda, el zafiro, el rubí o el borgoña. La propuesta, inspirada en una estética que ya triunfó en los años 80, no obliga a cubrir todo el párpado ni a conseguir un resultado excesivamente llamativo: basta con un toque de pigmento, un delineado intenso o una textura metalizada para incorporarla al maquillaje diario.
Los tonos joya vuelven a la mirada
Después de varias temporadas marcadas por el clean look, las pieles naturales y los maquillajes aparentemente sencillos, las propuestas de belleza vuelven a jugar con colores más intensos. Los ojos, que habían quedado en un segundo plano frente a otras tendencias, recuperan su papel protagonista a través de sombras profundas y luminosas.
Los jewel eyes se basan precisamente en eso: llevar a los párpados los colores asociados tradicionalmente a las piedras preciosas. Amatista, zafiro, rubí y esmeralda forman la paleta principal, aunque también tienen cabida los granates, violetas y borgoñas. El resultado puede ser tan sofisticado como llamativo, dependiendo de la intensidad y la textura elegidas.
Una de las claves de esta tendencia es que no existe una única manera de llevarla. Las sombras pueden aplicarse de forma difuminada para conseguir un velo de color o utilizarse con mayor intensidad para crear un maquillaje de noche. También se pueden combinar con partículas de brillo, acabados metálicos o efectos cromados.

Amatista, el tono para empezar
Entre todas las opciones, el violeta amatista funciona como una de las alternativas más fáciles para quienes quieren probar la tendencia sin transformar por completo su maquillaje. Su intensidad aporta profundidad a la mirada, pero sus matices permiten jugar con acabados más delicados.
Puede llevarse en tonos fríos, próximos al lila y al violeta, o acercarse a una gama más cálida. Las texturas irisadas o ligeramente translúcidas consiguen que el color se perciba de forma más sutil, mientras que una sombra más pigmentada convierte el párpado en el auténtico protagonista del look.
Para quienes prefieren colores algo más discretos, el rubí, el granate y el borgoña ofrecen otra vía para sumarse a los jewel eyes. Son tonos profundos que mantienen la intensidad característica de la tendencia, pero resultan más fáciles de integrar en maquillajes habituales y funcionan con ojos marrones, verdes y azules.
Una opción para recrear estos tonos es la Retro Palette de Natasha Denona, disponible en Sephora. Sus 15 sombras reúnen una gama de malvas, ciruelas, burdeos, rosas y tonos topo que permite crear diferentes versiones de la tendencia, desde una mirada suave en tonos amatista hasta un maquillaje más intenso en granates y borgoñas. Sus distintos acabados también permiten añadir luminosidad al párpado o construir looks más profundos según la intensidad buscada. Su precio es de 78 euros.

El verde esmeralda sustituye al negro
El verde esmeralda es otra de las grandes apuestas de esta tendencia. Profundo, vibrante y elegante, puede utilizarse tanto con acabados mate como metalizados y ofrece una alternativa diferente a las habituales sombras negras o marrones.
No es necesario cubrir todo el párpado para conseguir el efecto. Una pequeña cantidad, bien difuminada, puede crear un velo de color que se intensifica cuando incide la luz. En especial sobre ojos marrones, el verde esmeralda puede aportar contraste sin necesidad de recurrir a un maquillaje excesivamente elaborado.
También permite jugar con el eyeliner. Un delineado verde intenso puede sustituir al clásico negro y aportar un resultado más gráfico, mientras que una sombra metalizada puede llevar la tendencia hacia un acabado más sofisticado.
Una opción para experimentar con esta gama es la Mothership XII: Petalmorphosis de Pat McGrath Labs. La paleta reúne 10 tonos inspirados en la naturaleza, entre ellos diferentes verdes, junto a lilas y tonalidades neutras. Sus acabados brillantes, aterciopelados y metálicos permiten construir desde una mirada más discreta hasta un maquillaje de ojos mucho más intenso. Su precio es de 144 euros.

Azul zafiro para una mirada más intensa
El azul zafiro introduce una estética más fría y marcada. Es uno de los colores que más transforma la mirada y puede utilizarse tanto en sombra como en delineador.
Precisamente el eyeliner es una de las formas más sencillas de incorporar el azul a un maquillaje sin apostar por un párpado completamente coloreado. Una línea intensa junto a las pestañas puede ser suficiente para actualizar un maquillaje neutro y convertir el color en el elemento diferencial.
Las pestañas también pueden acompañar el tono elegido, especialmente cuando se busca un resultado más atrevido. El acabado metalizado, por su parte, potencia todavía más la dimensión del azul y hace que el pigmento cambie según la luz.
Para conseguir este efecto metalizado, la Master Metallics de Makeup By Mario, reúne 12 sombras de acabado metálico con una fórmula cremosa que puede aplicarse tanto en seco como en húmedo. La paleta permite modular la intensidad, desde un toque de color y brillo hasta una cobertura más intensa, por lo que resulta especialmente adecuada para llevar el azul zafiro hacia una versión más sofisticada de los jewel eyes. Su precio es de 59 euros.
