¿Por qué nos hinchamos más en verano? Los expertos explican las causas y cómo evitarlo
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Es algo bastante común cuando llega el verano sentirse más hinchada de lo común. Los anillos de invierno pasan al joyero para dejar que otros más grandes les sustituyan; los pies empiezan a parecer pequeños globos y esa sensación se extrapola a todo el cuerpo. Detrás de esta sensación tan corriente puede haber muchas causas, como una circulación venosa más lenta, una alteración del drenaje linfático, cambios hormonales, sedentarismo, determinados medicamentos o incluso una hidratación insuficiente. Algunas pueden ser sólo cuestión de las altas temperaturas, pero a otras deberías prestarles atención para evitar que se conviertan en problemas de otoño. A continuación te contamos lo que nos dicen los expertos sobre por qué nos hinchamos en verano.
Cuando la sensación de hinchazón se extrapola al cuerpo, empiezas a sentir que las piernas, los brazos, los dedos o los tobillos crecen hasta resultar casi irreconocibles. La causa más común y señalada es la retención de líquidos, algo que se explica porque los vasos sanguíneos se dilatan al intentar que el cuerpo se enfríe. Lo consigue, pero también hace que la sangre circule más despacio y que los líquidos no se muevan como deberían, filtrándose entonces hacia los tejidos cercanos.
Pero la esteticista Marta García adelanta que cuando hablamos de piernas hinchadas no podemos hablar únicamente de líquidos, sino de cómo responde cada cuerpo al aumento de las temperaturas. Además de ello, hay diferentes rutinas que podrías estar haciendo mal y que podrían estar incrementando la sensación de hinchazón.
El sedentarismo: menos movimiento implica más hinchazón
Estar de vacaciones, para muchos, es sinónimo de no hacer nada. El problema está cuando tenemos en cuenta que el ejercicio juega un papel fundamental en la sensación de hinchazón. La falta de actividad frena la digestión, reduce la circulación de la sangre y acumula líquidos en los tejidos. Es por ello que el sedentarismo es una de las cosas a las que deberás prestar atención en caso de que sientas que una correcta alimentación no es suficiente para sentirte mejor.
A nivel estomacal, el doctor Carlos Alonso apunta que el movimiento es un «estímulo natural para el organismo y tiene un papel importante en la motilidad intestinal», es decir, en el correcto tránsito de los alimentos a través del sistema digestivo. «Cuando pasamos muchas horas sentados y reducimos nuestra actividad diaria, es más frecuente que aparezcan digestiones más lentas, sensación de pesadez o mayor acumulación de gases», subraya. La consecuencia se repite: vuelve a aparecer la sensación de hinchazón abdominal.
Mantener la rutina de ejercicio durante las vacaciones puede no ser tan sencillo como debería. Incluso en casos de personas que entrenan con gran carga de trabajo, como puede ser en quienes practican crósfit, hacer un parón es fundamental para el organismo, ya que ayudará a recuperarse de los meses de gran entrenamiento. Por eso, el doctor Carlos Alonso matiza que cambiar simples gestos como «caminar después de las comidas, mantener una actividad física regular o incorporar pausas de movimiento durante la jornada puede favorecer una mejor función digestiva».
La alimentación: menor calidad y mayor cantidad
Hay dos factores que amenazan el equilibrio nutricional de nuestro cuerpo en verano: nuestra dieta cambia, picamos entre horas comida poco saludable y nos volvemos menos estrictos con la forma y el momento de comer. Y esto es determinante, ya que, como explica Carlos Alonso, doctor y director clínico de ZEM Wellness Clinic Altea, «la alimentación tiene un papel muy relevante en la sensación de hinchazón abdominal».
Comer más no es la única causa, explica Carlos Alonso. Entre los hábitos que más pueden contribuir a esta sensación, el doctor apunta al «exceso de alimentos ultraprocesados, el consumo elevado de azúcares simples, alcohol o bebidas carbonatadas, así como una baja ingesta de fibra procedente de frutas, verduras y alimentos integrales». Por el contrario, «priorizar una alimentación equilibrada y personalizada, basada en alimentos frescos, suficientes proteínas, vegetales variados y una adecuada hidratación».
También puede influir una alimentación poco variada, los horarios irregulares, comer demasiado rápido, no masticar correctamente o concentrar grandes ingestas en pocas comidas; pueden dificultar la digestión y favorecer una mayor sensación de distensión abdominal. Incluso «la calidad del sueño, la hidratación insuficiente, comer con prisa o hacerlo mientras estamos realizando otras actividades», apunta Carlos Alonso. Para compensar, el doctor recomienda recuperar pequeños rituales como sentarse a comer, respirar antes de empezar, masticar despacio y respetar los tiempos de descanso; puede tener un impacto significativo.
Debes prestar atención a estos síntomas, porque podrían estar alertando de que hay un mal peor en tu organismo. Hay determinadas situaciones donde el doctor recomienda acudir a un profesional, ya que podría tratarse de casos de mayor gravedad. «Algunas señales que deberían llevarnos a consultar con un especialista son la pérdida de peso no intencionada, dolor abdominal recurrente, cambios importantes en el ritmo intestinal, presencia de sangre en las heces, cansancio extremo o una hinchazón que aparece de forma progresiva y sin una causa aparente», explica.
La hidratación: en verano el cuerpo necesita más agua
La lógica aparentemente puede llevarte a pensar, «si retengo líquidos, entonces no debería beber tanto», cuando lo cierto es que este planteamiento es completamente erróneo. Marta García apunta a que «el agua es fundamental para que el organismo pueda transportar nutrientes, eliminar residuos y movilizar líquidos. Cuando falta hidratación, estos procesos funcionan peor».
Lo cierto es que en esta época del año es cuando más cuidado deberías tener con la hidratación. Hace más calor y, por consiguiente, el cuerpo eleva su temperatura y suda más para enfriarse. Lo que ocurre al sudar y respirar hondo es que perdemos mucha agua y sales minerales que necesitamos reponer rápido para evitar mareos, calambres o golpes de calor.
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