NUTRICIÓN

Klau Gago, nutricionista, sobre la hinchazón abdominal: «El estrés influye, pero es sólo una parte del problema»

Abdomen
(Foto: Adobe Stock)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Últimamente, en esto de las enfermedades estomacales, parece que el mundo se ha vuelto un poco experto en determinar diagnósticos. Y todos los síntomas, como hinchazón, ardor, malestar y demás convalecencias del estómago, parecen proceder de una misma causa: el estrés. No es un error pensar que este puede ser el motivo; el error aparece cuando se convierte en la única explicación posible, explica Klau Gago, nutricionista especialista en nutrición consciente y PNIE. Hemos hablado con la experta sobre la importancia de escuchar las señales del estómago y las consecuencias de hacer lo contrario.

No toda hinchazón proviene del estrés

¿Por qué pensamos que cualquier malestar estomacal es consecuencia del estrés? En los últimos años parece que esta asociación ha ganado tanta fuerza que no somos capaces de ver más allá en la resolución de esos síntomas. En gran medida, esta asociación se debe a que muchas molestias digestivas se atribuyen automáticamente al estrés. «El estrés influye en la digestión, altera la motilidad intestinal, modifica la microbiota y puede aumentar la sensibilidad digestiva», explica Klau Gago. Pero, pese a que es una explicación sencilla y puede ser la causa, sólo es una parte del problema.

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(Foto: Pexels)

Muchas veces intentamos averiguar si el problema es la comida o el estrés, cuando la experta subraya que en realidad suelen ir de la mano. Por ejemplo, «cuando las personas atraviesan una etapa de mucho estrés, sin darse cuenta, empiezan a comer más rápido, a masticar menos, a abusar del café u otros estimulantes y a descuidar ciertos hábitos. A partir de ahí, el intestino empieza a dar señales». Y eso provoca que sea necesario prestar atención al contexto completo.

«Aunque el sistema nervioso influye en el intestino, reducir cualquier síntoma digestivo a los nervios puede retrasar la identificación real de la causa. Por eso es importante mantener una visión más amplia y entender que no todo lo que afecta al intestino tiene su origen en el estrés», explica la experta . Además, subraya que detrás de síntomas como hinchazón, gases, reflujo, diarrea o estreñimiento también pueden existir otros factores, como una alimentación mal estructurada, alteraciones de la microbiota, intolerancias alimentarias, SIBO o determinadas patologías digestivas.

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(Foto: Pexels)

Presta atención a estos síntomas

Concretamente, los síntomas que más se suelen confundir con estrés y que pueden ser consecuencia de otro tipo de patologías son la hinchazón constante, los gases excesivos, la diarrea o el estreñimiento persistente; las digestiones pesadas o el reflujo habitual son algunos de los síntomas que muchas veces se atribuyen únicamente al estrés.

«Cuando estos síntomas aparecen junto a cansancio matutino, niebla mental, dificultad para concentrarse, caída de cabello, alteraciones en la piel, reglas irregulares, cambios en el apetito o una necesidad constante de café o azúcar para mantener la energía durante el día, hay que revisar si existe algún desequilibrio digestivo que esté afectando a otros sistemas del organismo», explica Klau Gago.

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(Foto: Unsplash)

Una pista es fijarse en cuándo aparecen las molestias. «Si siempre te sientes mal después de determinados alimentos o comidas, la alimentación puede estar teniendo un papel importante. Si los síntomas empeoran en épocas de más trabajo, preocupaciones o peor descanso, el estrés probablemente también esté influyendo», subraya.

Sobre todo, hay que activar la señal de alarma en el momento en el que los síntomas dejan de ser algo puntual y pasan a formar parte del día a día. «Lo más preocupante es cuando esas molestias empiezan a condicionar la vida diaria. Si antes de salir a comer ya estás pensando en cómo te sentará la comida, si te preocupa hincharte después de determinados planes o si gran parte de tu día gira alrededor de tus síntomas digestivos, merece la pena prestar atención», destaca la experta.

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(Foto: Unsplash)