Los peluqueros expertos coinciden: para que tu pelo esté más fuerte y brille debes lavártelo a esta temperatura
Cuando hablamos de cuidar el pelo, muchas veces nos centramos en utilizar los mejores productos o masajear el cuero cabelludo por las noches, pero nos olvidamos de lo más importante según los peluqueros: la temperatura del agua. Lavarnos el pelo es un hábito cotidiano que hacemos de forma automática y, por ende, ni siquiera nos paramos a pensar sobre lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, los peluqueros lo tienen claro: la temperatura del agua influye en gran medida en el resultado.
El agua caliente abre la cutícula del cabello y ayuda a que el champú, el acondicionador o la mascarilla penetren y actúen mejor. Ahora bien, esto no significa que cuanto más caliente esté el agua, el resultado vaya a ser mejor. Precisamente, uno de los errores más frecuentes es abusar del agua caliente, ya que puede dejar el cabello más frágil y seco. Teniendo esto en cuenta, merece la pena recordar la frase «en el equilibrio está la virtud»; lo más recomendable es optar por agua templada.
La temperatura del agua para lavarse el pelo
Los peluqueros coinciden en que lo ideal es lavarse el pelo con agua entre 30 y 40 grados y aclarar con agua fría para cerrar la cutícula. Esto es algo crucial para que la melena quede más brillante y con un acabado muchísimo más bonito: al terminar, conviene hacer un último aclarado con agua entre 10 y 20 grados.
Según explican los expertos, el cuero cabelludo se dilata con el agua caliente y con el propio masaje durante el lavado, así como con el uso de champú, acondicionador o mascarilla, lo que facilita la absorción de los productos. En cambio, el agua fría provoca el efecto contrario: contrae la piel, cierra la cutícula y ayuda a que el cabello se mantenga limpio durante más tiempo.
Lo más importante es evitar el agua demasiado caliente, ya que puede irritar el cuero cabelludo y hacer que produzca más grasa de la necesaria. Además, también puede dejar el cabello más seco y frágil.
¿Agua caliente o agua fría?
@soyantonioabreu ¿Te lavas el cabello con agua caliente o con agua fría? Aquí te explico cuando es mejor una u otra 😉 #cabellosano #estilista #peluqueria ♬ sonido original – Antonio Abreu
El peluquero Antonio Breu (@soyantonioabreu en redes) afirma: «El agua caliente mientras que estás lavando, masajeando, friccionando y tratando el cabello hace que todos los productos penetren mejor». Y añade: «Pero después el agua fría lo deja más brillante porque tiende a sellar la cutícula y la piel del cabello, o sea el cuero cabelludo. Este está dilatado del agua caliente y el proceso de masaje, champú, mascarilla, acondicionar y todo lo que pongas, y el agua fría contrae, cierra y hará que te dure el pelo hasta más tiempo limpio».
Por su parte, la peluquera Inma Botella (@sucreestilismo) comenta: «Aplicar hielo o exceso de calor nunca fue bueno. El agua cálida te ayuda a que se eliminen bien todos los residuos. En cambio el agua fría, que debes de utilizarla al final del lavado, estimula tu cuero cabelludo, cierra los poros y se te va a ver con muchísimo más brillo».
¡No comentas estos errores!
Uno de los errores más comunes es escoger el champú en función del tipo de puntas. Sin embargo, los expertos señalan que el champú debe adaptarse al cuero cabelludo (graso, seco o sensible), mientras que el acondicionador o la mascarilla se eligen según las necesidades de medios y puntas.
En el caso del cabello fino y con tendencia grasa, se recomiendan champús ligeros, evitar aceites pesados y limitar el acondicionador a las puntas. Mientras, el cabello seco o dañado necesita mayor nutrición. En este caso, se aconseja evitar el calor excesivo y apostar por aceites naturales como argán, jojoba o coco después del lavado.
Otro aspecto importante es el exceso de producto; aplicar más cantidad no limpia mejor, y con una porción del tamaño de una nuez es suficiente. Si se realiza el doble lavado, el primero sirve para retirar residuos y el segundo para una limpieza más profunda, siempre con un masaje suave utilizando las yemas de los dedos con movimientos circulares suaves durante uno o dos minutos.
Asimismo, un mal aclarado puede dejar restos de champú o acondicionador, y esto causar picores, caspa o pérdida de brillo. Por ello, se debe aclarar hasta que el agua salga completamente limpia y sin restos de espuma.
En cuanto al secado, es importante evitar frotar el cabello húmedo con la toalla, ya que puede debilitar la fibra capilar. En su lugar, se recomienda presionar suavemente con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón para retirar el exceso de agua. Además, antes del secador, la plancha o el rizador, es fundamental aplicar un protector térmico que ayude a reducir la pérdida de hidratación y evite la rotura del cabello.
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