Pablo Urdangarin, tras los pasos de su padre: ficha por el Barça B de balonmano
El ‘regalo envenenado’ de Pablo Urdangarin
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La incoherencia de la infanta Cristina
La gran incógnita sobre el futuro de Pablo Urdangarin
Pablo Urdangarin ha cumplido uno de sus sueños: fichar por el Barça B de balonmano. Tras un año entrenando en él sin ficha, el hijo de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina por fin se ha hecho un hueco en el club al que antaño perteneció su padre, según informa ‘Catalunya Ràdio’ y confirma ‘Vanitatis’. A pesar de tratarse de las categorías inferiores del club catalán, es una buena noticia para el nieto de la reina Sofía, que poco a poco va haciéndose un hueco en el terreno deportivo.
A sus 20 años, Pablo puede decir que ya tiene experiencia internacional, pues en temporadas previas ha jugado en el segundo equipo del Nantes, en Francia, y en las categorías inferiores del Hannover, una formación alemana. Por supuesto, su meta es jugar en el primer equipo, tal y como hizo su padre en su mejor época deportiva. Lo cierto es que aunque al joven Urdangarin aún le queda mucho camino por recorrer, va por buen camino. La llegada de Joan Laporta como presidente del Barcelona parece haber ayudado en su carrera deportiva, en la que por supuesto, como cualquier jugador de élite, está la meta de formar parte de la Selección Española.
Tampoco hay que olvidarse de Antonio Carlos Ortega, amigo y compañero de equipo de Iñaki Urdangarin y actual entrenador de la selección de balonmano del FC Barcelona. El exjugador se encargó también durante un tiempo en apoyar al joven durante sus entrenamientos.
Un año en la Ciudad Condal
Fue el pasado año cuando se conoció que el hijo mediano de la infanta doña Cristina decidió dar un giro a su carrera deportiva y trasladarse a Barcelona. Aunque no tenía club, no lo dudó dos veces a la hora de hacer las maletas y perseguir su sueño. En estos meses, el joven se ha dejado ver por las calles de la Ciudad Condal sin esconderse, pero sin ánimos de hacer declaraciones ante los medios de comunicación. Una tónica que sigue el resto de la familia.
Al contrario que en otras ocasiones en las que ha fichado por un club, en esta ocasión el joven puede celebrarlo en familia.
Desde el pasado mes de marzo, su padre reside en Vitoria, donde vive y continúa cumpliendo su condena en régimen abierto. Tras pasar varias semanas en la prisión de Zaballa, en la que dormía las noches de lunes a jueves en una celda de trece metros cuadrados, a finales de junio se conoció que ya no tenía que volver a dormir en prisión. Gracias a su buen comportamiento y su participación en un programa de reinserción, el marido de la infanta Cristina ya podía pernoctar en casa de su madre, Claire Liebaert, ubicada en Vitoria.
Sin duda, una mayor libertad que también beneficia a la familia, especialmente a Pablo, que bien podría acercarse al País Vasco para brindar por su fichaje por el Barcelona.
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