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JUICIO DE RODOLFO SANCHO Y SILVIA BRONCHALO

Un mensaje de WhatsApp con la palabra «bipolar» desencadena dos años de guerra judicial entre Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo

Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo han mantenido durante más de dos años una batalla judicial

El origen está en un único mensaje de WhatsApp

La denuncia inicial de Bronchalo incluía supuestos insultos como "pirada" o "incapaz" pero esas acusaciones no quedaron acreditadas

Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo se han visto las caras en los juzgados de Alcobendas en un nuevo capítulo de una guerra judicial que se ha prolongado durante más de dos años y que tiene su origen en un único mensaje de WhatsApp. COOL ha accedido en exclusiva al juicio en el que ambos se reencontraron por primera vez desde el proceso relacionado con su hijo, Daniel Sancho, en Tailandia. El procedimiento, que finalmente se resolvió con la absolución del actor por un delito leve de vejaciones, comenzó en febrero de 2024, en un momento especialmente delicado para la familia. En plena gestión internacional del caso de Daniel Sancho —condenado en Tailandia por el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta—, Silvia Bronchalo presentó una denuncia contra su expareja por presuntos insultos y vejaciones en el contexto de conversaciones privadas.

Según esa denuncia inicial, el origen del conflicto estaba en varios mensajes en los que el actor habría utilizado expresiones como «pirada» o «incapaz», además de referirse a un supuesto trastorno bipolar. Sin embargo, esas imputaciones no llegaron a acreditarse y quedaron descartadas en las resoluciones judiciales posteriores, que centraron el caso exclusivamente en un único mensaje concreto: la frase «eres bipolar y tiene tratamiento». Esa expresión acabó siendo el núcleo del caso y el único hecho realmente analizado por los tribunales. Rodolfo Sancho negó desde el principio todas las acusaciones mediante un comunicado y defendió que sus mensajes habían sido sacados de contexto. Además, el juzgado de Alcobendas decidió archivar inicialmente la causa por violencia de género en 2024 al apreciar contradicciones en el testimonio de la denunciante y falta de pruebas suficientes para sostener la acusación en ese nivel de gravedad.

Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo durante el juicio. (Foto: COOL)

Lejos de terminar ahí, Silvia Bronchalo recurrió la decisión judicial. La Audiencia Provincial reabrió parcialmente el caso en abril de 2025, aunque rebajando los cargos a un delito leve de vejaciones, lo que redujo significativamente la gravedad del procedimiento, pero mantuvo vivo el enfrentamiento legal entre ambos. Dos años después de la denuncia inicial, el caso llegó finalmente a vista oral el 16 de abril en los juzgados de Alcobendas. En esa comparecencia, a la que COOL ha accedido en exclusiva, ambos volvieron a encontrarse frente a frente. El actor declaró que estaba dispuesto a responder a todas las partes salvo a la abogada de su exmujer, a la que acusó de haber hecho declaraciones públicas en medios de comunicación mientras el procedimiento seguía abierto.

Sobre el mensaje que originó el conflicto, Rodolfo Sancho fue tajante. Insistió en que la frase «eres bipolar y tiene tratamiento» no debía interpretarse como un insulto, sino como un consejo o advertencia. «Si yo hubiera querido vejarla… la habría llamado ‘puta loca de mierda’, llegó a afirmar, defendiendo que su intención era precisamente la contraria: sugerir la posibilidad de buscar ayuda médica. También reconoció haber escrito el mensaje en mayúsculas, algo que justificó como una forma de énfasis y no como un signo de agresividad. 

Rodolfo Sancho a su llegada al juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Alcobendas. (Foto: Europa Press)

La defensa del actor sostuvo durante todo el proceso que no existía ánimo de humillar ni de atacar la dignidad de Bronchalo, mientras que la acusación defendía que el mensaje formaba parte de un patrón de trato vejatorio y que tuvo un impacto emocional relevante en la denunciante. En ese contexto, la defensa de Silvia volvió a sacar a relucir los supuestos mensajes en los que se hablaba de «pirada» o «incapaz», mientras que tanto Sancho como su equipo jurídico insistieron en que esas imputaciones eran falsas y ya habían quedado descartadas y archivadas en fases previas del procedimiento. La Fiscalía, por su parte, también se mostró alineada con esta tesis, al considerar que no se acreditaban esos extremos ni un patrón de vejaciones en los términos planteados por la acusación. «Ella mintió poniendo la denuncia. Esto es irrebatible. En lo que yo entiendo que fue una huida hacia adelante, la señora Bronchalo se inventa que en realidad esas palabras se las había dicho yo en una conversación telefónica, o sea, cambia completamente».

Bronchalo insiste en supuestos insultos ya archivados mientras Sancho los desmiente

La versión de Silvia Bronchalo, según su testimonio, sostiene que el episodio ocurrió cuando se encontraba en una reunión en el Ministerio de Exteriores gestionando la situación de su hijo en Tailandia. Fue en ese contexto cuando comenzó a recibir los mensajes de su expareja. «Me bloqueé completamente», declaró, asegurando que el contenido del WhatsApp tuvo un efecto inmediato en su estado emocional y que decidió acudir posteriormente a comisaría. Silvia Bronchalo relató además ante la jueza que la recepción de aquel mensaje en un momento de máxima tensión familiar le provocó un fuerte estado de ansiedad.

Silvia Bronchalo a su llegada al juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Alcobendas. (Foto: Europa Press)

Durante la vista, Bronchalo insistió en que no se trataba de un hecho aislado, sino de un comportamiento que, según su versión, se habría repetido en otras ocasiones a lo largo de su relación y en distintos momentos de tensión entre ambos. Sostuvo que el contenido del mensaje no podía entenderse como una mera recomendación médica, sino como una descalificación directa hacia su persona, afirmando sentirse «vejada y humillada» por la forma y el contexto en el que se produjo.

Finalmente, el juzgado de Alcobendas concluyó que no se había acreditado intención de ofensa ni una conducta con suficiente entidad penal, por lo que Rodolfo Sancho fue absuelto del delito leve de vejaciones. La resolución judicial dio por cerrado un conflicto que se había extendido durante más de dos años y que había pasado por varias fases: denuncia inicial, archivo, recurso, reapertura parcial y juicio. Un proceso que, finalmente, terminó reduciéndose a la interpretación de un único mensaje de WhatsApp y que acabó con la absolución del actor.