La importancia del lugar donde se casan Bárbara y Cayetano: allí están las cenizas de Cayetana de Alba
El emotivo vínculo de Cayetano Martínez de Irujo con el Cristo de Los Gitanos
Las cenizas de Cayetana de Alba descansan en este santuario desde el 2014
El próximo 4 de octubre, Cayetano Martínez de Irujo pasará por el altar con Bárbara Mirjan tras una discreta y consolidada relación. Tras una década como novios, el duque de Arjona se dará el sí quiero con la que considera la mujer de su vida. Este enlace, que reunirá a 300 personas entre familiares, amigos y rostros de la jet set, dará comienzo en un lugar muy especial para el aristócrata, pues sentirá muy de cerca a su madre, Cayetana de Alba, fallecida en noviembre del 2014 en el Palacio de las Dueñas, Sevilla.
El futuro matrimonio ha elegido el Santuario de los Gitanos en la capital hispalense donde se encuentra el conocido Cristo de Los Gitanos y donde están las cenizas de la progenitora de Cayetano enterradas. «Mi madre estaba muy vinculada a esta iglesia, financió la reforma. Es el lugar donde ella quería estar», dijo Jacobo Fitz-James y Martínez de Irujo en el funeral de su progenitora.
Este santuario se encuentra en la calle Verónica de Sevilla y es la sede canónica de la Hermandad de Los Gitanos, de la que formaba parte la duquesa de Alba -al igual que de la Hermandad del Gran Poder o de la Macarena-, que tenía una especial devoción por su Cristo. Es por ello por lo que Cayetano no ha tenido dudas ya que además de ser un lugar muy especial para la Casa de Alba, también sentirá muy de cerca a su madre, con la que tenía una especial complicidad y a la que le ha hecho numerosos homenajes en los últimos años. Sin duda será un momento muy emotivo para el gran protagonista del día, así como para el resto de sus hermanos que acudirán -menos Jacobo, ya que no podrá asistir ya que estará ese mismo día fuera de España-.
¿Por qué era para la duquesa de Alba importante el Cristo de los Gitanos?
Sabido es que este clan siente una profunda devoción por Sevilla, así como por su Semana Santa y su Feria. Unas tradiciones que Cayetana de Alba le transmitió a sus descendientes. Cada año y, sobre todo, desde su juventud, la duquesa de Alba vivía con fervor la Pascua. De hecho, era habitual verla en el los balcones del palacio de Dueñas. Cada Jueves Santo de madrugada, y hasta el fin de sus días, los costaleros del Cristo de Los Gitanos se detenían en la puerta de su hogar en la capital hispalense hasta que la salud de la aristócrata se lo permitió.
Pero su relación con el Cristo de Los Gitanos no solo se reducía a los días que duraban cada año la Semana Santa. La duquesa de Alba donó un manto bordado en oro, granate, con el escudo de la Casa de Alba, para la Virgen de las Angustias. Además, también dio una cantidad de dinero para la reforma de la sede de la hermandad.
Es por ello que no ha sido de extrañar que su hijo Cayetano haya querido recordarla de esta manera ya que, de alguna manera, doña Cayetana estará muy cerca y muy presente en la boda del menor de sus vástagos varones.
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