El informe forense asegura que la hija de Anabel Pantoja sufrió «un zarandeo violento» y apunta al padre
Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas han concluido que la mejor sufrió "lesiones violentas"
El informe sitúa los hechos el 9 de enero de 2025, cuando la menor habría estado a solas con su padre
La defensa sostiene que las lesiones podrían haberse producido entre 24 y 72 horas antes
Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas han concluido en un informe definitivo que la menor hija de Anabel Pantoja y David Rodríguez habría sufrido lesiones de origen violento, compatibles con un episodio de sacudida brusca, en el marco de la investigación judicial abierta por presunto maltrato infantil. Según dicho documento, el origen de las lesiones se situaría el 9 de enero de 2025, coincidiendo con un intervalo temporal en el que la menor habría permanecido a solas con su padre mientras la pareja realizaba unas gestiones en un centro comercial de la zona de Puerto Rico, en Gran Canaria.
El informe, elaborado por la Unidad de Valoración Forense Integral de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia, considera que el mecanismo lesional observado en la menor encaja con un cuadro compatible con el denominado síndrome del niño sacudido, una tipología de traumatismo que puede provocar daños neurológicos de gravedad en lactantes. Los especialistas han llegado a esta conclusión tras un seguimiento prolongado del estado clínico de la menor, realizado durante más de un año, con el objetivo de evaluar posibles secuelas y establecer una relación más precisa entre el daño sufrido y su evolución médica.
Según la reconstrucción incluida en la causa, la menor comenzó a presentar una crisis médica durante la tarde del 9 de enero de 2025, lo que motivó su traslado urgente a un centro sanitario privado y posteriormente al Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Allí fue sometida a diversas pruebas diagnósticas que detectaron lesiones de gravedad, entre ellas un derrame cerebral, lo que obligó a su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. La bebé permaneció hospitalizada durante varios días antes de ser trasladada a planta y, posteriormente, recibir el alta médica.
Durante la fase de hospitalización, los equipos médicos elaboraron informes que fueron remitidos a la autoridad judicial al detectar indicios que podían ser compatibles con una etiología no accidental. A partir de ese momento se abrió una investigación judicial para esclarecer el origen de las lesiones y determinar si existía responsabilidad penal. La instrucción del caso ha incluido la toma de declaraciones a los progenitores en calidad de investigados, así como la recopilación de informes médicos y periciales de distintas partes.
El informe forense definitivo ahora incorporado a la causa se apoya no solo en la evaluación clínica, sino también en la revisión de literatura científica especializada y en «la valoración psicológica de las personas del entorno más cercano a la menor en el momento de los hechos». Los peritos han analizado asimismo la cronología de los acontecimientos médicos y la evolución neurológica de la niña, elementos que consideran relevantes para sustentar su hipótesis sobre el origen de las lesiones.
No obstante, la investigación no es unívoca en sus conclusiones. La defensa de la pareja ha aportado informes periciales alternativos que plantean la posibilidad de que las lesiones se hubieran producido en un margen temporal más amplio, de entre 24 y 72 horas antes del episodio crítico. Esta interpretación abriría un abanico distinto de posibilidades en cuanto a la atribución del momento exacto en que se produjeron los hechos, lo que a su vez afecta a la determinación de posibles responsabilidades.