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Ambiciones, la finca maldita y blindada de Jesulín de Ubrique: sus secretos

Las cuatro maldiciones de 'Ambiciones', la finca de Jesulín de Ubrique

En 1990, el diestro retirado compró este terreno por medio millón de euros

Jesulín de Ubrique
Jesulín de Ubrique.

Ambiciones es una de las fincas más conocidas del país -junto a Yerbabuena o Cantora-. Todos estos terrenos tienen en común que pertenecen o han pertenecido a rostros muy conocidos del país y que han sido objeto de numerosos titulares al tener un cierto halo de misterio e incluso de maldiciones. En 1990, cuando su carrera en el ruedo comenzaba a despuntar, Jesulín de Ubrique adquirió por 90 millones de las antiguas pesetas Ambiciones -que correspondería actualmente a más de medio millón de euros-. Una finca de 300 hectáreas que está blindada -y no solo por sus muros-. Este terreno esconde muchos secretos del clan y, el cual, en varias ocasiones, su propietario ha tratado de deshacerse o sacar rentabilidad. Eso sí, sin éxito alguno.

Así es Ambiciones, el refugio de los Janeiro

Más allá del privilegio de que esta propiedad está situada en la Sierra de Grazalema, una joya natural, la familia de Jesulín ha encontrado en Ambiciones su hogar, un lugar en el que esquivar a la prensa y el punto de encuentro con muchos de sus amigos.

Jesulín de Ubrique
Jesulín de Ubrique. (Foto: Europa Press)

Además del terreno, la finca cuenta con una vivienda de 2000 m² distribuida en varias habitaciones y otras comodidades como gimnasio, una capilla privada -donde se han celebrado algunos eventos religiosos familiares-, una sala donde se encuentran sus trofeos taurinos -o de caza- y un salón de juegos.

Las maldiciones de la finca de Jesulín

Sin embargo, no todo es color de rosas y es que esta finca le ha dado muchos dolores de cabeza a Jesulín. Dos décadas después de comprar la finca -en el año 2012-, Hacienda embargó el usufructo de un tercio de Ambiciones. La razón fue una deuda de Humberto Janeiro, padre del torero retirado. El fallecido acumuló importantes deudas debido a su mala gestión, lo que supuso que su hijo Jesulín tuviera que afrontar pagos de hasta medio millón de euros para salvar la finca familiar.

Dos años después, en enero del 2014, salió a la luz el rumor de la venta de Ambiciones. Fue Vanitatis el medio encargado de destapar este movimiento inmobiliario de los Janeiro por cinco millones de euros. Según deslizaron en el medio citado, el marido de María José Campanario llegó a un acuerdo con unos empresarios argentinos para la venta de la finca. De hecho, apuntaron que incluso se había firmado un contrato de arras por el que habrían pagado una cuantiosa cantidad. Sin embargo, parece que este compromiso no llegó a término, pues a día de hoy sigue perteneciendo al clan.

Jesulín de Ubrique
Jesulín de Ubrique vestido de traje de luces. (Foto: Europa Press)

Debido a las deudas que han acumulado a lo largo de los años, justo antes de que estallara la pandemia, Jesulín y su mujer quisieron abrir las puertas de Ambiciones para alquilar la finca para eventos. Meses después de que abrieran la web, la misma cerró debido a que no se concertó ninguna reserva. Un proyecto que podría haber supuesto una importante fuente de ingresos para la familia y que no terminó de convencer.

La última maldición del terreno -pese a localizarse en un sitio privilegiado- fue hace tan solo unos meses. A comienzos de año, el temporal arrasó con numerosas propiedades, entre las que se encontraba la de los Janeiro. Fue el propio Jesulín el que, a través de sus redes sociales, desveló que estaban muy preocupados por los animales que viven dentro de sus muros. «Los animales ya no pueden más. El que tenga capacidad de aguantar, aguantará, y el que no pueda, pues se morirá. Es que no hay otra cosa», dijo en el programa de Toñi Moreno.

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