Ciencia
Antártida

Encuentran explicación al fenómeno de las Cataratas de Sangre que se forman sin parar en la Antártida

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las conocidas como Cataratas de Sangre de la Antártida fueron descubiertas por el geólogo británico Thomas Griffith Taylor en el año 1911 y se sitúan en el Glaciar Taylor. Se trata de un fenómeno natural que emerge desde un lago atrapado bajo el hielo durante millones de años que, desde hace más de un siglo, desconcierta a los científicos. Ahora, gracias a un nuevo estudio con base en los datos obtenidos en 2018 por el geocientífico estadounidense-canadiense, Peter Doran, parecen haber encontrado una explicación a su origen. Gracias a termómetros, sensores GPS y cámaras, captó una «alineación fortuita» que le llevó a considerar que el líquido que emana de las cataratas es fruto de una válvula de escape natural.

Los termómetros registraron el cambio térmico que confirmaba que el agua salada del interior del glaciar había llegado al lago, alterando su temperatura. Mientras, los sensores GPS detectaron que el glaciar se hundió unos 15 milímetros. En pocas palabras, el agua salada bajo el glaciar está tan presionada que soporta parte del peso del hielo. Cuando esa presión se libera, el agua sale con fuerza, el glaciar se acomoda y el lago recibe hierro y nutrientes que ayudan a su ecosistema. En cuanto a su color rojizo, debajo del propio glaciar existe una fuente de agua natural que, a lo largo de los años, ha ido acumulando partículas de hierro, provocando que el agua simule el color de la sangre.

Las Cataratas de Sangre de la Antártida

«En el glaciar Taylor hemos identificado un sistema hidrológico activo dentro del hielo que alimenta Blood Falls, una salida superficial de salmuera subglacial rica en hierro, a pesar de que la temperatura media anual es de −17 °C y el deshielo superficial es muy limitado. Este glaciar, que forma parte de la capa de hielo de la Antártida Oriental, desemboca en el lago Bonney, en los Valles Secos de McMurdo.

Para localizar y estudiar la salmuera que alimenta Blood Falls, utilizamos radar de eco y detectamos una zona subhorizontal de salmuera dentro del hielo, aguas arriba de la cascada, alineada con la dirección del flujo glaciar. Estimamos que el contenido volumétrico de salmuera supera el 13 % dentro de los dos metros cercanos al eje central, y probablemente es aún mayor en el núcleo. Aunque disminuye al alejarse, la salmuera sigue siendo detectable hasta 45 metros en algunos perfiles.

Creemos que una red de grietas basales permite que la salmuera subglacial, bajo presión, se inyecte dentro del hielo. A partir de allí, se desplaza hacia Blood Falls guiada por los gradientes de presión creados por los profundos valles superficiales. La salmuera se mantiene líquida gracias al calor latente de congelación combinado con su elevada concentración de sal.

Estos resultados nos sugieren que incluso glaciares extremadamente fríos podrían albergar sistemas de agua líquida internos gracias a este calentamiento localizado. Es un hallazgo que redefine nuestra comprensión de cómo puede fluir el agua en ambientes glaciales tan extremos», explican los investigadores.

El estudio, publicado en el Journal of Glaciology, reveló que estas cataratas únicas en el mundo se forman gracias a un antiguo lago salado de más de cinco millones de años. La alta concentración de sal mantiene el agua líquida, y la interacción entre el hielo y la sal genera calor suficiente para que no se congele. Cuando el agua sale a la superficie, el oxígeno provoca su oxidación, dándole ese característico color rojo.

Las Cataratas de Sangre son un lugar clave para los científicos, ya que permiten estudiar la vida microbiana en condiciones extremas sin necesidad de perforar el hielo, lo que reduce el riesgo de contaminación. La NASA investiga estos lagos subglaciares porque podrían albergar formas de vida elemental protegidas de la radiación ultravioleta, hallazgos que podrían aplicarse a Marte, Europa o Encelado.

Desde 2012, las Cataratas de Sangre son una Zona Antártica Especialmente Protegida (ZAEP). Las ZAEP son áreas terrestres o marinas con valores naturales o científicos excepcionales, con acceso restringido al público. Solo científicos o personal de mantenimiento pueden ingresar para estudiar fauna, flora, geología o fósiles sin interferencia humana, protegiendo colonias de pingüinos, reproducción de especies y vegetación de alto valor científico, según el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. Hoy en día, la única forma de ver este espectáculo de la naturaleza es en helicóptero o en barco.

Los investigadores concluyen que «Taylor Glacier alberga un sistema hidrológico subglacial y englacial activo. Identificamos una zona englacial alargada de salmuera que aumenta su contenido líquido hasta superar el 13 % cerca del eje central, y probablemente alcanza niveles aún mayores, manteniéndose líquida mediante concentración de sal y liberación de calor latente. El carácter artesiano de las Cataratas de Sangre de la Antártida se debe a la canalización subglacial, atrapamiento y presurización de la salmuera, guiada por valles supraglaciares de gran relieve y morrenas de hielo. Este sistema actúa como una «válvula de presión», liberando la salmuera a través de grietas superficiales».