Ciencia
Agua potable

EEUU obra el milagro y rompe nuevos moldes: construye un desalinizadora portátil que potabiliza 45 litros de agua cada hora

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La desalinizadora portátil que nos atañe en esta ocasión se llama Access y la ha desarrollado la startup Vital Lyfe. Su precio de preventa es de 749 dólares (unos 641 euros al cambio) y ya ha sido probada sobre el terreno en países como Colombia, donde se usó en zonas rurales sin acceso a redes de suministro.

El proyecto lleva meses dando que hablar en medios tecnológicos de todo el mundo. Y no es para menos: en un planeta donde más de 700 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable, una máquina que cabe en el maletero del coche y produce agua limpia en cuestión de minutos tiene un potencial que va mucho más allá del mercado de aventureros.

Así es la desalinizadora portátil que crearon en EE. UU.: 45 litros de agua potable por hora desde cualquier fuente

El rendimiento del dispositivo depende del tipo de fuente. Con agua dulce (ríos, lagos), la máquina procesa 45,5 litros por hora. Si la fuente es el mar, la capacidad baja a 22,7 litros por hora, una cifra que sigue siendo suficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia en situación de emergencia.

Su manejo es casi inmediato, debido a que se introduce el tubo de captación en el agua, se pulsa el botón de arranque y el sistema trabaja solo.

No hay válvulas que ajustar ni filtros que cambiar manualmente en mitad del proceso. Ese diseño, que recuerda al enfoque de los sistemas aeroespaciales, es precisamente la firma de sus creadores.

La tecnología que hay detrás combina varias capas de depuración. El núcleo es una membrana de ósmosis inversa de alta presión que elimina sales, metales pesados y contaminantes químicos.

A eso se suma una cámara de radiación UV-C que neutraliza bacterias, virus y otros microorganismos. Por último, unos sensores integrados verifican la calidad del agua antes de autorizar el consumo.

Una desalinizadora con batería propia, compatibilidad solar y hasta una app

Access lleva una batería de 210 Wh que garantiza unas tres horas de funcionamiento sin enchufes. Además, admite conexión a fuentes externas de 200 W en corriente alterna o continua, lo que lo hace compatible con paneles solares portátiles. En la práctica, esa combinación permite generar agua potable de forma indefinida en cualquier entorno aislado.

Como si no fuese ya sorprendente todo lo dicho, el dispositivo también se gestiona desde una aplicación móvil que muestra en tiempo real la calidad del agua, el nivel de la batería y el estado de las membranas. Desde la misma app se pueden pedir repuestos de filtros y accesorios.

En lo que respecta a sus dimensiones (51 x 23 x 20 centímetros), lo hacen más compacto que una maleta de cabina.

Vital Lyfe calcula una vida útil del sistema de unas 6.000 horas en condiciones de agua salada, con una duración mayor en agua dulce. El mantenimiento de las membranas es el principal coste recurrente, aunque la empresa trabaja en reducir esos precios para abrir el acceso a organismos y oenegés.

¿Para qué podría ser usado este dispositivo y por qué es importante para familias sin acceso al agua potable?

Esta desalinizadora tiene un mercado natural entre excursionistas, navegantes y equipos de rescate que operan en zonas sin infraestructuras. Pero su potencial más disruptivo está en la respuesta a emergencias: inundaciones, terremotos o sequías prolongadas son escenarios donde el agua potable suele ser el primer recurso en desaparecer.

La prueba piloto en Colombia, donde se desplegó en una comunidad costera de unos 9.000 habitantes sin acceso a agua corriente, demostró que el sistema funciona en condiciones reales y no solo en laboratorio.

El coste de preventa de 749 dólares sigue siendo una barrera para el uso individual en países con rentas bajas, pero la empresa apunta a un modelo en el que instituciones y oenegés financien la adquisición para uso comunitario.

Según los propios datos de la compañía, Access puede abastecer a una familia entera en una hora de funcionamiento. Con paneles solares como fuente de energía, ese suministro se convierte en prácticamente continuo.

La desalinización portátil gana terreno frente a las grandes plantas industriales

El modelo tradicional de desalinización se basa en instalaciones industriales de cientos de millones de euros, concebidas para ciudades o regiones enteras. La tendencia que representa Access apunta en la dirección contraria. Hablamos aquí de unidades pequeñas, autónomas y distribuidas que no dependen de ninguna red centralizada.

Y ojo, porque no es el único proyecto en esa línea. El MIT desarrolló en 2022 un prototipo de desalinizadora del tamaño de una maleta que funciona con energía solar.

En España, una empresa llamada ECOHIDRO creó una botella capaz de filtrar agua de mar con mínimo gasto energético. Lo que diferencia a Access es que ya está en el mercado y ha pasado pruebas de campo en entornos reales.

La Organización Mundial de la Salud estimó en su momento que para el pasado 2025, la mitad de la población mundial podría vivir en zonas con escasez de agua. Access no resuelve ese problema de golpe, pero sí abre una vía que los ingenieros aeroespaciales de Silicon Valley acaban de transformar en un producto que cabe en el maletero de un coche.