La dura advertencia de un meteorólogo italiano: lo que está pasando en el Mediterráneo es inaudito
La subida del nivel del Mediterráneo no cesa y preocupa a los expertos
En este país detectan que el nivel del mar sube el doble de rápido
¿Qué significa la altitud a nivel del mar?
La subida del nivel del mar en el Mediterráneo ya no es un fenómeno del que sólo hablan los expertos o en las noticias. Se ha convertido en un asunto cotidiano y que ya se puede notar en las playas, y especialmente, en cada temporal que golpea el litoral. Un meteorólogo italiano lo ha resumido con una frase que seguro muchos entienden: «lo que está ocurriendo es inaudito». Y lo dice porque los datos no encajan con las previsiones de hace apenas unos años: el mar está subiendo más rápido de lo esperado.
La cifra que se repite entre los expertos es de unos 4 milímetros al año, aunque en algunos puntos se ha llegado a medir incluso un ritmo mayor. Puede parecer poco, pero es suficiente para que, con el paso de las décadas, el Mediterráneo deje de comportarse como antes. Y esa es la parte que más preocupa a los científicos, es decir, el efecto acumulado. El episodio más reciente que hemos vivido con la borrasca Harry, es lo que ha provocado que muchos expertos den de nuevo la voz de alarma. El temporal castigó al sur de Italia, aunque también dejó efectos en España. Las olas llegaron a los 10 metros en la costa de Catania según los datos de la boya. Y, al mismo tiempo, muchas zonas comprobaron que el mar entraba más de lo habitual. Eso no es casualidad, según asegura Daniel Ingemi, meteorólogo italiano, en un artículo que publica el portal Tiempo.com.
Un meteorólogo italiano advierte sobre lo que está pasando en el Mediterráneo
Los registros por satélite muestran una aceleración clara. Desde 1993 hasta 2022, la subida global se situó en torno a los 3,3 milímetros al año. Después, la cifra empezó a crecer. De media, en los últimos años se han rozado los 4,5 milímetros, con un comportamiento especialmente marcado en la cuenca mediterránea. Entre 2005 y 2015, ya se había detectado un aumento de 3,6 milímetros anuales, algo que no tenía precedentes en el último siglo.
Detrás de este proceso están dos factores que se retroalimentan. Uno es la expansión térmica del agua, que se dilata al calentarse. El otro, el deshielo de los glaciares y los casquetes polares, que añade más volumen al sistema marino. El Mediterráneo, un mar semicerrado y muy sensible al aumento de la temperatura, está mostrando esos cambios con mayor claridad que otros lugares.
La borrasca Harry fue un aviso de lo que puede venir
Cuando el nivel del mar asciende aunque sea unos centímetros, el impacto de un temporal se multiplica. El meteorólogo italiano que ha puesto voz a esta advertencia lo explica con un ejemplo sencillo: si la base del mar está más alta, las olas llegan más lejos. No hace falta que sean extraordinarias. Basta con que coincidan marejada y viento fuerte para que zonas que antes se mantenían a salvo queden ahora vulnerables.
La borrasca Harry fue una demostración evidente. Hubo carreteras inundadas, paseos marítimos dañados, estructuras arrancadas por el oleaje. Y, más allá del episodio puntual, quedó clara una idea y es que si el mar sigue subiendo al ritmo actual, cada temporal tendrá un impacto mayor que el anterior. Los científicos hablan de un efecto amplificador, de modo que en costas con poca pendiente, un aumento vertical de apenas unos milímetros puede convertirse en un avance horizontal de varios metros del agua sobre tierra firme. Los cálculos indican que 10 centímetros de subida acumulada, algo que podría alcanzarse en unos 25 años, permitirían al mar avanzar más de 10 metros durante un temporal fuerte. Eso significa que zonas que hoy parecen seguras pueden dejar de serlo en relativamente poco tiempo.
Un Mediterráneo frágil y muy presionado
A la subida del nivel del mar se suma otro problema que ya es habitual en muchos puntos del litoral: la erosión. La pérdida de playas es una realidad que afecta tanto a España como a Italia, Grecia o Francia. Y no todo se explica por el cambio climático. La destrucción de dunas, la construcción de espigones, la falta de aporte de sedimentos en los ríos debido a las presas o la urbanización de áreas que históricamente servían de colchón natural están reduciendo la capacidad de respuesta de las costas.
Qué se debe hacer en el futuro
El meteorólogo italiano que ha dado la voz de alarma insiste en que el Mediterráneo ha entrado en una fase delicada. No sirve esperar a que pase un temporal para reconstruir lo dañado. Tampoco basta con levantar muros o espigones sin una planificación a largo plazo. Estas estructuras pueden dar resultados rápidos, pero también pueden agravar la erosión en zonas vecinas.
La comunidad científica apunta a otras estrategias como restaurar dunas, recuperar los sistemas naturales que actúan como barrera, reordenar las construcciones más expuestas y vigilar con precisión cómo evoluciona el nivel del mar en cada tramo de costa. No se trata de frenar el ascenso, porque eso no es posible a corto plazo, sino de minimizar los riesgos.
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