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Desmontado el mito de los paneles solares: no son nocivos para los animales

  • Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

Llevamos años escuchando el mito de que la expansión de los paneles solares amenaza la vida natural en el campo. La imagen que hemos establecido en nuestra mente es la de las hectáreas y hectáreas de paneles negros bajo el sol, arrasando el paisaje y sin un solo ave a la vista. Sin embargo, los datos comienzan a desmentir esta teoría radicalmente.

Para entender este fenómeno, debemos mirar los datos más recientes en España. Según el último informe de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), los recintos fotovoltaicos están demostrando ser lugares llenos de vida animal.

Existe más vida dentro que fuera de ellos

Tras analizar decenas de instalaciones en diferentes puntos de España, los datos demuestran que hay un patrón que se repite: hay más especies dentro del parque que en el campo agrícola colindante.

Los estudios en 3 provincias distintas (Cuenca, Burgos y Cáceres) muestran cómo el número de animales siempre es mayor en los lugares donde hay paneles solares. Las investigaciones en el municipio conquense de Minglanilla contabilizaron un total de 32 especies de aves dentro de la planta solar, frente a las 19 que se hallaron en el área agrícola situada justo fuera del parque.

Los estudios también se han llevado a cabo en el municipio de Trujillo (Cáceres), donde se detectaron 31 especies diferentes viviendo entre los paneles frente a las 25 fuera de ellos.

¿Qué tipo de aves están llegando?

Estas no son solo aves comunes. Se ha detectado la presencia de especies protegidas o en declive como el alcaraván, el sisón, la carraca o el mochuelo. Es entonces cuando la cadena alimentaria hace su magia: al crecer vegetación salvaje, llegan los insectos; con ellos llegan los pájaros; y la abundancia de presas está atrayendo a aves rapaces como águilas, buitres, halcones y lechuzas.

Una bandada de águilas sobrevuela un parque solar – Imagen generada por IA

Para entender por qué esto está ocurriendo, hay que cambiar el punto de mira. La pregunta ahora no es si un parque solar es ecológicamente mejor en un bosque virgen, sino compararlo con lo que había antes en aquel terreno. En la mayoría de casos, esos campos eran antes explotaciones agrícolas intensivas: paisajes empobrecidos y profundamente silenciosos. Frente a eso, la llegada de los parques solares introduce beneficios a una zona de exclusión ecológica.

No basta solo con plantar los paneles y ya

Los investigadores advierten también de algo fundamental: que los parques solares puedan ser beneficiosos al ecosistema requiere de un trabajo exhaustivo de cuidado y tratado. No basta sólo con instalar los paneles y esperar que hagan esta labor por arte de magia.

Para que el parque solar pueda actuar como un ecosistema vivo, se necesita una gestión activa. Esto consiste en mantener cubiertas vegetales, usar vegetación autóctona en los márgenes, crear corredores ecológicos y apostar por las ovejas como cortacésped natural. Para incentivar a la industria a caminar en esta dirección, la UNEF ha impulsado un Sello de Excelencia en Sostenibilidad.

El debate está cambiando. Lo que convierte a la energía fotovoltaica en un aliado para la biodiversidad o en una amenaza territorial es, simplemente, lo que decidamos hacer con ella.