Ciencia
Descubrimientos

Los científicos del CERN celebran un hito histórico: hallan una nueva partícula que descifra un misterio del año 2002

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) ha hecho grandes descubrimientos, pero un nuevo hallazgo podría revolucionar todo lo que sabíamos sobre la física de partículas.

Por increíble que parezca, ha anunciado el descubrimiento de una nueva partícula subatómica, bautizada como Xicc+, un avance que resuelve un enigma abierto desde 2002.

El hallazgo habría sido imposible sin el Gran Colisionador de Hadrones, lo que confirma el enorme potencial de esta infraestructura científica y abre nuevas vías para comprender cómo se construye la materia en el universo.

El CERN descubre una nueva partícula que redefine lo que sabíamos de la materia

La nueva partícula Xicc+ pertenece a la familia de los bariones, el mismo grupo al que pertenecen protones y neutrones.

Sin embargo, su composición la convierte en un objeto excepcional. Mientras que los protones están formados por cuarks ligeros, esta partícula contiene dos cuarks de tipo encanto y uno de tipo abajo, lo que incrementa notablemente su masa.

Este detalle es clave para la física moderna. Los cuarks son los bloques fundamentales de la materia y existen en seis tipos distintos: arriba, abajo, encanto, extraño, cima y fondo.

La combinación de estos elementos da lugar a múltiples partículas, aunque muchas de ellas son extremadamente difíciles de detectar.

El Xicc+ es un ejemplo de ello. La ciencia llevaba décadas intentando confirmar su existencia, pero no habían tenido éxito debido a su complejidad y a su comportamiento inestable.

De hecho, su vida útil es extremadamente breve, lo que implica que se desintegra casi de inmediato tras formarse, lo que dificulta su observación directa.

El CERN resuelve un misterio científico abierto en 2002

Este descubrimiento pone fin a una controversia científica que se remonta a 2002. En aquel momento, el experimento SELEX del Fermi National Accelerator Laboratory detectó una señal que apuntaba a una partícula similar, pero con una masa inferior a la esperada.

Aquellos resultados generaron dudas durante décadas, ya que no encajaban con los modelos teóricos. Ahora, los datos obtenidos por el experimento LHCb del CERN confirman que la masa real de la Xicc+ es muy similar a la de su partícula hermana, la Xicc++, identificada en 2017.

La validación del hallazgo alcanza una significación estadística de 7 sigma, un nivel que supera ampliamente el estándar exigido en física de partículas para confirmar un descubrimiento.

Es decir, este dato no sólo respalda la existencia de la partícula, sino que también corrige las mediciones erróneas del pasado.

Además, el descubrimiento ha sido posible gracias a las mejoras tecnológicas implementadas recientemente en el detector LHCb, que han incrementado su sensibilidad y capacidad de análisis.

El descubrimiento de una partícula que nos ayudará a entender el universo

Más allá del hallazgo en sí, la detección del Xicc+ tiene importantes implicaciones teóricas. Los científicos podrán utilizar esta nueva información para profundizar en la cromodinámica cuántica, la teoría que explica la fuerza nuclear encargada de mantener unidos los cuarks dentro de las partículas.

Comprender cómo interactúan estos componentes es esencial para explicar cómo se genera la masa en el universo. Aunque todavía quedan incógnitas por resolver, este descubrimiento proporciona una base sólida para mejorar los modelos actuales.

Además, hallazgos como este demuestra que el Gran Colisionador de Hadrones, un anillo de 27 kilómetros situado bajo Francia y Suiza, todavía puede jugar un papel clave en la ciencia global.