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En los años 80 todos los niños españoles recibíamos este medicamente para bajar la fiebre: hoy está absolutamente prohibida en menores de 16 años

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando llega la fiebre y el malestar no se va, casi siempre se busca lo mismo: una pastilla que lo resuelva rápido. Los que hoy rondan los 40 o 50 años la recuerdan como la Aspirina, ese remedio que sus padres les daban sin pensarlo dos veces. Ahora esa misma pastilla está reservada solo para mayores de 16 años, y el motivo no es una cuestión menor.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) estableció esta restricción tras revisar estudios que relacionaban el fármaco con el síndrome de Reye, una enfermedad rara pero grave que combina daño hepático agudo e inflamación cerebral, y que puede resultar mortal o dejar secuelas neurológicas permanentes.

Qué relación existe entre la aspirina y el síndrome de Reye

El ácido acetilsalicílico daña las mitocondrias, las centrales de energía de las células, y ese daño celular provoca una acumulación peligrosa de grasa en el hígado que le impide depurar las toxinas del organismo. Cuando el hígado falla, sustancias como el amoníaco se acumulan en la sangre y llegan al cerebro, donde causan una inflamación generalizada capaz de provocar convulsiones, delirio y coma.

El riesgo se dispara cuando el menor atraviesa una infección viral común, como la gripe o la varicela, precisamente los cuadros para los que antes se recetaba el medicamento.

Como resulta casi imposible saber con certeza qué virus concreto causa la fiebre de un niño en el momento de la consulta, las autoridades sanitarias optaron por descartar el fármaco por completo en toda la población pediátrica.

Por qué la prohibición de la aspirina se fijó en los 16 años y no en otra edad

El hígado y los sistemas enzimáticos que procesan los medicamentos no terminan de madurar hasta el final de la adolescencia, así que antes de los 16 años el organismo sigue siendo vulnerable a la toxicidad mitocondrial del ácido acetilsalicílico.

Los estudios clínicos e históricos confirmaron además que el síndrome de Reye se concentraba casi en exclusiva en bebés, niños y adolescentes, con casos excepcionales a partir de esa edad.

La propia nota informativa de la AEMPS de 2003 recogió la decisión del Comité de Seguridad de Medicamentos de Uso Humano: retirar del mercado las especialidades infantiles con ácido acetilsalicílico, exigir receta médica para las dosis inferiores a 500 miligramos e incluir en el prospecto la contraindicación explícita en procesos febriles, gripe o varicela en menores de 16 años. Los 16 años funcionan así como un margen de seguridad, no como el punto exacto en el que el fármaco deja de ser peligroso.

Qué alternativas existen hoy para la fiebre en niños y adolescentes

El paracetamol es la primera opción cuando solo hay fiebre y malestar general, porque resulta más suave para el estómago. En adolescentes de 12 a 16 años la dosis habitual ronda los 500 o 650 miligramos por toma, cada 4 u 8 horas, sin superar los 3 gramos diarios para evitar daños en el hígado.

El ibuprofeno funciona mejor cuando la fiebre viene acompañada de un proceso inflamatorio, como una amigdalitis o un dolor de oídos, con una dosis de 400 miligramos cada 6 u 8 horas y siempre acompañado de comida para proteger el estómago.

Los pediatras desaconsejan alternar ambos fármacos por cuenta propia, y recuerdan que a partir de los 12 años la dosis depende más del peso del adolescente que de su edad exacta, así que conviene revisar siempre las etiquetas de los antigripales de farmacia para no duplicar principios activos sin darse cuenta.