Vandalizan el radar más multón de Baleares: 28.500 conductores, los principales sospechosos
El dispositivo, situado en Ibiza en la carretera EI-600, a la altura de Sant Rafel, presenta importantes desperfectos
Hasta tres cinemómetros se han visto afectados y todo apunta a que alguien reventó las cámaras a martillazos
Uno de los radares más activos y multones de España ha sido objeto de un grave acto vandálico en Ibiza. El dispositivo, situado en la carretera EI-600, a la altura de Sant Rafel, presenta importantes desperfectos que, aparentemente, lo mantienen fuera de servicio.
Según ha podido comprobar OKBALEARES, las dos ventanillas del cinemómetro, correspondientes a la cámara y al flash, han sido vandalizadas y se encuentran completamente destrozadas a martillazos. Los cristales, de gran grosor, presentan numerosos impactos y además han sido cubiertos con pintura blanca para impedir el funcionamiento del dispositivo. En la parte inferior incluso puede verse un agujero que alguien llegó a taponar con una bolsa de bollería.
Un segundo radar de la EI-600, situado poco antes de la entrada a Can Bonet, también ha sido vandalizado y, al igual que el de Sant Rafel, parece haber quedado fuera de servicio. Ambos controles son de los más conocidos —y también de los más temidos— por los conductores que circulan habitualmente por esta carretera.
La importancia del ataque radica en que el radar de Sant Rafel es el que más multas tramita en Baleares y uno de los más activos de todo el país. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), durante 2025 formuló 28.502 denuncias, lo que lo situó en el puesto 16 entre los radares que más sancionan de España. Es por este motivo que la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil sospecha que algún conductor sancionado podría estar detrás de este acto vandálico.
Vandalizar un radar de tráfico puede acarrear importantes consecuencias penales, ya que estos dispositivos son bienes públicos destinados a garantizar la seguridad vial. Los responsables pueden ser investigados por un delito de daños y enfrentarse a sanciones que, en función de la gravedad de los desperfectos, pueden ir desde multas hasta penas de prisión.
Además de la posible condena penal, el autor de los hechos también puede ser obligado a asumir el coste de la reparación o sustitución del radar, una factura que puede ascender a varios miles de euros.
El dispositivo fue instalado en 2024 para reforzar la seguridad vial en un tramo especialmente conflictivo. Los vecinos llevaban tiempo reclamando medidas por la elevada siniestralidad de la zona, aunque siguen denunciando que muchos conductores aceleran nada más superar el radar y llegan a gran velocidad al semáforo situado unos metros más adelante.
Además de estos dos cinemómetros, un tercer radar ubicado en la autovía de Sant Antoni, también presenta daños en la carcasa del flash, aunque en este caso continúa funcionando con normalidad.
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