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MALLORCA

Oleada de robos en Palma: detenido ‘el ladrón de la manta’ por desvalijar colegios y centros sociales

En uno de los centros educativos, logró sustraer 1.800 euros en efectivo y material informático

Palma vivió semanas de intranquilidad y alarma tras una serie de robos que dejaron a estudiantes, trabajadores y vecinos con el corazón en un puño. Finalmente, la Policía Nacional ha logrado dar caza al ladrón de la manta, un  español que habría perpetrado tres audaces robos con fuerza en centros docentes y sociales del centro de la ciudad. Se le conoce con ese apodo porque en el momento de ser detenido y perpetrar los asaltos, siempre iba envuelto en una manta.

Los hechos investigados ocurrieron entre el 26 de enero y el 10 de febrero, un período en el que la capital balear parecía presa del misterio. Los asaltos no eran meros hurtos: el sospechoso entraba en los colegios, centros educativos y asociaciones con rapidez y determinación, dejando tras de sí un rastro de preocupación y preguntas sin respuesta. En uno de los centros sociales, logró sustraer 1.800 euros en efectivo, mientras que en otros se llevó un ordenador portátil, relojes y diversos objetos de valor por un total aproximado de 800 euros.

Según explicaron las víctimas, el autor era un hombre con características físicas muy llamativas, lo que permitió a los investigadores del Grupo de Robos y Patrimonio comenzar a acotar su identidad. Tras semanas de pesquisas intensas, revisando pistas y analizando información, los agentes lograron identificar plenamente al sospechoso, un paso clave que marcó el inicio del cerco final.

Pero el hombre parecía escurridizo, logrando eludir la vigilancia policial durante días. Esto obligó a que se emitiera una orden de búsqueda y detención para localizarlo y poner fin a la ola de robos que había tenido en jaque a la ciudad. El desenlace tuvo lugar en la madrugada del pasado domingo, en una escena que parecía sacada de una película de suspense. Agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR), que realizaban labores de prevención de la delincuencia en servicio de paisano, observaron a un hombre deambulando por el barrio del Vivero envuelto en una manta, con un comportamiento extraño y errático.

El sospechoso se detenía frente a vehículos aparcados, los examinaba con detenimiento y continuaba su camino como si evaluara su entorno. Los policías, atentos, decidieron interceptarlo e identificarlo. Lo que parecía un control rutinario se transformó en un momento de alta tensión: a través del 091, los agentes confirmaron que aquel hombre tenía vigente una orden de detención por tres robos con fuerza en establecimientos.

Sin perder un segundo, los agentes procedieron a su arresto inmediato, poniendo fin a la cadena de robos que había generado inquietud y alarma en la zona centro de Palma. El detenido fue trasladado a dependencias policiales, donde se continuará con las diligencias para esclarecer todos los detalles del caso. Los vecinos del barrio del Vivero y los trabajadores de los centros afectados respiraron aliviados al conocer la noticia. Tras semanas de miedo y sospecha, la Policía Nacional cerró el cerco sobre un hombre que, según las investigaciones, había actuado con audacia y sigilo, sembrando la inquietud en lugares que deberían ser espacios seguros para la comunidad.

El caso también pone de relieve la eficacia del trabajo policial: la coordinación entre el Grupo de Robos y el Grupo Operativo de Respuesta, la rapidez de las pesquisas y la vigilancia discreta permitieron que finalmente se capturara al presunto autor. La investigación, eso sí, continúa abierta para descartar posibles implicaciones del detenido en otros robos recientes en la ciudad.

Mientras la justicia sigue su curso, la detención del sospechoso marca un hito en la seguridad de Palma, recordando que la labor policial requiere paciencia, estrategia y vigilancia constante para proteger a los ciudadanos de quienes buscan aprovecharse de la confianza y la tranquilidad de la comunidad.