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«¡La mamichula es mi mujer, un poco de respeto!»: vecinos de Palma estallan contra el infierno de un chalet turístico

Una vivienda de alquiler vacacional de Can Pastilla se convierte en la pesadilla de toda una barriada

La paciencia de los vecinos de Can Pastilla ha llegado al límite. Lo que debía ser una tranquila zona residencial y turística se ha convertido, según denuncian numerosos residentes, en un auténtico infierno diario provocado por una conflictiva vivienda de alquiler vacacional gestionada por la empresa Portic Villas.

Los residentes aseguran que la situación es ya absolutamente insostenible y que llevan meses denunciando sin éxito el comportamiento incívico de los grupos que ocupan el chalet, muchos de ellos formados por más de veinte personas, pese a tratarse de una vivienda que, según los vecinos, no estaría preparada para albergar semejante cantidad de huéspedes.

Fiestas interminables, gritos, música a todo volumen, peleas, insultos y actividades a altas horas de la madrugada forman parte del día a día de los afectados, que aseguran sentirse completamente abandonados tanto por la inmobiliaria como por las administraciones.

Uno de los episodios más surrealistas ocurrió hace apenas unas semanas, cuando —según explican vecinos de la zona— la vivienda fue alquilada a un grupo de ocho boxeadores junto a su entrenador. El chalet acabó convertido en un improvisado gimnasio clandestino al aire libre, con sesiones de entrenamiento, golpes, gritos y ejercicios físicos en pleno jardín hasta altas horas de la madrugada.

«Parecía un club de lucha ilegal», relata indignado uno de los residentes, que asegura que nadie pudo pegar ojo aquella noche. Pero los problemas no terminan ahí. Los vecinos afirman que en otras ocasiones algunos grupos han llegado incluso a ponerse a jugar al ping pong a las cuatro de la madrugada, entre carcajadas, música y fuertes golpes que resonaban por toda la calle.

Sin embargo, uno de los episodios que más indignación ha generado entre los residentes tiene como protagonista a varios ciudadanos pakistaníes que, presuntamente, se dedican a increpar a mujeres que pasan por la calle frente a la vivienda. Según denuncian los afectados, los individuos lanzan comentarios de carácter machista y frases provocadoras a las jóvenes y mujeres que transitan por la zona. En uno de los vídeos grabados por los propios vecinos, se escucha claramente cómo uno de los afectados le recrimina a ellos: «¡La mamichula es mi mujer, un poco de respeto!».

Los residentes aseguran que este tipo de escenas son constantes y que muchas mujeres ya evitan incluso pasar por delante de la vivienda por miedo o incomodidad. La situación ha sido denunciada en innumerables ocasiones tanto ante la Policía Local de Palma como ante la empresa gestora del inmueble. Sin embargo, según explican los vecinos, la respuesta siempre es la misma: disculpas, promesas de control y ningún cambio real.

«Cada semana vienen grupos distintos y todo vuelve a empezar» lamentan algunos residentes, que denuncian que el chalet se ha convertido en un foco permanente de conflictos, altercados y molestias. La indignación vecinal no deja de crecer y muchos reclaman ya medidas contundentes contra este tipo de alquileres turísticos masificados que, según denuncian, están destrozando la convivencia en determinadas zonas de Mallorca.