OkBaleares
EL PROSTÍBULO DEL TRICORNIO

La ‘madame’ y el tricornio: así destapó la Guardia Civil la trama de sexo, dinero negro y poder en Formentera

OKBALEARES ha tenido acceso al sumario de la causa de explotación sexual más importante de la isla pitiusa

La responsable del club de alterne y su pareja, un agente de la Benemérita,

Formentera, símbolo del lujo, el turismo exclusivo y las vacaciones de verano, aparece vinculada en una investigación policial a una historia mucho más oscura. Un atestado de la Guardia Civil al que ha tenido acceso OKBALEARES reconstruye el funcionamiento de una presunta red de explotación sexual y blanqueo de capitales vinculada al conocido Bar Kentucky y pone el foco sobre una pareja que habría desempeñado un papel relevante en el entramado.

Ella aparece en las diligencias como la principal responsable del negocio. Él era agente de la Guardia Civil y figuraba como apoderado de la sociedad propietaria del establecimiento. Los investigadores fueron siguiendo durante años un rastro formado por sociedades, cuentas bancarias, dinero en efectivo, inmuebles y movimientos económicos que consideran especialmente relevantes.

La fase de explotación policial arrancó en abril de 2024, cuando la UCO de la Guardia Civil detuvo a la madame del prostíbulo y a su pareja, un agente del propio cuerpo. Desde entonces, la investigación ha ido desentrañando una presunta trama de explotación sexual y blanqueo de capitales con epicentro en Formentera. El caso continúa en fase de instrucción y está previsto que, en breve, los acusados se sienten en el banquillo para responder por unos hechos que dibujan una historia de dinero en efectivo, patrimonio bajo sospecha y una relación especialmente comprometida con el tricornio.

La investigación comenzó hace más de una década, con unas primeras actuaciones desarrolladas en 2010 y continuadas posteriormente. Lo que inicialmente se centraba en la actividad de un establecimiento terminó ampliándose hasta convertirse en una investigación patrimonial y criminal mucho más compleja.

La documentación policial atribuye a la mujer un papel central en la gestión de la actividad. Pero es la posición de su pareja la que introduce uno de los elementos más llamativos del caso. El hombre, miembro de la Guardia Civil, no aparecía únicamente como acompañante sentimental. Según el atestado, figuraba como apoderado de la sociedad y habría tenido capacidad para intervenir en cuestiones económicas relacionadas con el negocio.

Los investigadores sostienen que ejercía un control relevante sobre la contabilidad, los pagos y los cobros. Y plantean una cuestión todavía más grave: si su participación pudo ir más allá de la gestión económica y alcanzar directamente la actividad relacionada con la prostitución.

La hipótesis policial llega a apuntar a su posible actuación como proxeneta y a la obtención de beneficios derivados de la explotación sexual investigada. Se trata de una de las acusaciones más delicadas del procedimiento y deberá ser determinada judicialmente a partir del conjunto de indicios y pruebas incorporados a la causa.

Ingresos en efectivo y operaciones inmobiliarias, bajo sospecha

El dinero ocupa otro de los grandes capítulos de la investigación. Los agentes analizaron los movimientos económicos de la pareja y localizaron ingresos en efectivo que, según el atestado, resultaban difíciles de conciliar con los ingresos declarados. La cifra que aparece en las diligencias asciende a 291.095,86 euros en ingresos en efectivo. Una cantidad que los investigadores consideran especialmente significativa a la hora de reconstruir el circuito económico de la presunta organización.

El rastro no termina en las cuentas bancarias. La investigación también puso el foco en determinadas operaciones inmobiliarias. Entre ellas aparece la compra de uno de los apartamentos relacionados con el caso, en una operación en la que los investigadores apuntan a la existencia de un pago de 110.000 euros en dinero no declarado.

Para los agentes, estas operaciones podrían responder a un mecanismo destinado a convertir los beneficios obtenidos de la actividad investigada en patrimonio aparentemente legítimo. La reconstrucción del recorrido del dinero se convierte así en una de las piezas fundamentales para comprender el supuesto funcionamiento de la trama.

La investigación también presta especial atención a las mujeres que habrían trabajado en el establecimiento. Según la hipótesis policial, algunas se encontraban en situaciones de vulnerabilidad económica y personal que podrían haber sido aprovechadas para someterlas a una actividad de explotación sexual.

Los investigadores tratan de determinar quién controlaba los servicios, quién fijaba las condiciones, cómo se recaudaba el dinero y qué porcentaje terminaba finalmente en manos de los responsables del negocio.

La presunta estructura, de acuerdo con el atestado, habría combinado una actividad empresarial formal con otra actividad que los investigadores consideran potencialmente delictiva. Esa convivencia entre la fachada legal del negocio y la actividad investigada es precisamente una de las claves del procedimiento.

El papel que desempeñaba el agente de la Guardia Civil

Y en medio de esa estructura aparece el uniforme. La presencia de un agente de la Guardia Civil en el entramado empresarial y sentimental de la principal investigada convierte el caso en una historia especialmente sensible para los investigadores. La cuestión ya no es únicamente quién administraba el negocio, sino qué papel desempeñaba exactamente un miembro de las fuerzas de seguridad dentro de ese entorno.

La investigación intenta determinar si sus conocimientos y posición profesional pudieron facilitar de alguna manera la actividad de las personas investigadas o proporcionarles algún tipo de ventaja. No obstante, será necesario acreditar con pruebas concretas cualquier eventual utilización indebida de su condición de agente.

El caso comenzó a escribirse en 2010 y continuó al año siguiente, pero sus ramificaciones económicas han permitido a los investigadores reconstruir años después una parte del supuesto entramado. Las cuentas, las sociedades, los inmuebles y los movimientos de efectivo se han convertido en piezas de un puzle cuyo objetivo final es determinar de dónde procedía el dinero y quién se beneficiaba realmente de él.

La imagen de la isla turística contrasta así con el relato que emerge de las diligencias policiales: una presunta red de explotación sexual, una estructura empresarial utilizada como cobertura, cientos de miles de euros movidos en efectivo y un agente de la Guardia Civil situado, según los investigadores, en una posición mucho más relevante de lo que inicialmente pudiera parecer.

La historia de la madame y el tricornio se convierte de este modo en una investigación que va mucho más allá de las paredes de un establecimiento de Formentera. Es la historia de un negocio bajo sospecha, de un patrimonio cuyo origen trata de esclarecerse y de una conexión policial que los investigadores llevan años intentando desentrañar.

El gran interrogante sigue abierto: ¿hasta dónde llegaba realmente el poder de la madame y qué papel desempeñaba el hombre que, además de ser su pareja, llevaba el tricornio?