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Llegó el día: multa de 200 euros desde hoy lunes a los que entren en coche sin ser vecino de Sóller

Las sanciones son además acumulativas al pasar por alguna de las cámaras que blindan el centro histórico

La gestión de su cobro correrá a cargo de la implacable Agencia Tributaria ya sea el sancionado español o turista

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Llegó el día: multa de 200 euros desde hoy lunes a los que entren en coche sin ser uno de los 14.000 afortunados vecinos de una de las joyas de la protegida Serra de Tramuntana de Mallorca, la localidad de Sóller.

Desde el lunes 13 de abril, la decena de cámaras con lector de multas (multómetros) repartidos por el casco histórico urbano de este hermoso pueblo de la costa noroeste de la isla de Mallorca, ubicado en un verde valle de naranjos rodeado de montañas, con el puerto y la playa a tres kilómetros, no dejarán pasar sin multar un sólo vehículo que no esté autorizado.

Se pone así fin al mes de gracia que han tenido todos los que sin autorización han entrado en coche al centro dentro del perímetro de la denominada Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Además, con un añadido que puede hacer temblar la economía doméstica de más de un despistado: las multas son acumulativas. Por lo tanto, si un vehículo pasa varias veces frente a distintas cámaras con lector de multas, cada vez que lo haga automáticamente se le pondrá una sanción más.

Además, y para asegurarse el cobro, la gestión de estas sanciones no las realizará el Ayuntamiento, sino la implacable Agencia Tributaria de las Islas Baleares (ATIB) tanto por vía voluntaria como forzosa, sea el sancionado español o turista.

Por tanto, la broma puede salir bien cara a los no residentes que obvien estas restricciones en el acceso a una de las localidades más visitadas por turistas y residentes. De hecho, el buen tiempo reinante en Mallorca la pasada Semana Santa provocó que se formasen largas retenciones y colas kilométricas para acceder a esta población y pueblos vecinos de la Tramuntana como Valldemossa o la misma Esporles.

La alternativa mejor para sus miles de visitantes es hacer uso de los cuatro aparcamientos disuasorios que el Ayuntamiento ha habilitado en las proximidades de la carretera principal de acceso a la localidad y que permiten dejar el vehículo y acceder al centro de la ciudad, a pie en un paseo de no más de un cuarto de hora.

En estos momentos ya hay tramitadas en torno a 16.000 autorizaciones para residentes y vecinos de localidades cercanas como Deià, Fornalutx y Escorca, que dispondrán de libre acceso, aunque limitado.

Los ciudadanos empadronados en el municipio y que tengan vehículos que tributan el impuesto de circulación en Sóller no necesitan realizar ningún trámite. De forma automática, han pasado a formar parte de la denominada lista blanca que evita ser sancionados por los dispositivos instalados en diferentes calles del centro.

Además de tener acceso libre a todo el pueblo en coche, los residentes tendrán a partir de ahora otra ventaja añadida. Todas las plazas de aparcamiento regulado existentes dentro del perímetro de la ZBE en la zona centro serán solo para los empadronados en Sóller, más de 600 plazas.