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Investigan la difusión por redes de una bacanal de sexo salvaje entre menores en una fiesta en Ibiza

En la orgía participaron varios adolescentes que mantuvieron sexo consentido con la chica

Bacanal de sexo salvaje en Ibiza entre menores que se fue de las manos. Agentes de la UFAM (Unidad de Atención Familia Mujer) de la Policía Nacional han abierto una investigación para esclarecer las circunstancias en las que se ha difundido un vídeo de carácter sexual en el que aparecen varios menores de edad en la ciudad de Ibiza.

Concretamente, según fuentes próximas a la investigación a las que ha tenido acceso OKBALEARES, todo apunta a que se trataría de un vídeo de sexo explícito en el que los protagonistas son todos menores de edad. Concretamente, estaríamos hablando de una adolescente (chica) que de forma voluntaria mantuvo sexo salvaje con un grupo indeterminado de chicos de su misma edad. Esta orgía o bacanal de sexo fue grabada con un teléfono móvil por uno de los participantes y, posteriormente, difundida por redes sociales o grupos de mensajería.

La principal línea de investigación de los agentes responsables del caso apunta a que nos encontramos ante la posible comisión de un delito de revelación de secretos. Es decir, que todos los participantes estaban de acuerdo en mantener y participar de las actividades sexuales, pero no de que se grabara la escena y, mucho menos, que se distribuyeran las imágenes.

Los agentes de la UFAM, a cargo de la investigación, ven poco probable que pudiera tratarse de un caso de agresión sexual, pero todavía no han descartado este extremo. Los hechos sucedieron la semana pasada y, al parecer, fueron denunciados por un familiar de uno de los participantes.

Los agentes están tomando declaración a las personas relacionadas con el caso para seguir avanzando en la investigación y aclarar los hechos. Grabar o compartir escenas sexuales entre menores es una práctica muy peligrosa que puede tener graves consecuencias. Aunque a veces se haga como una prueba de confianza o por presión del grupo, una vez que ese contenido se envía o se sube a internet, se pierde el control sobre él.

Las imágenes o vídeos pueden difundirse rápidamente por redes sociales y aplicaciones de mensajería, provocando humillación pública, acoso escolar y un fuerte impacto emocional en los menores implicados. Además, existe el riesgo de que ese material llegue a manos de personas que lo utilicen para chantajear o explotar a los jóvenes.

La policía advierte que nunca se deben grabar ni compartir imágenes íntimas, especialmente siendo menor de edad. Si se recibe este tipo de contenido, no debe reenviarse y se recomienda eliminarlo inmediatamente. En caso de presión, difusión o chantaje, es fundamental pedir ayuda a un adulto de confianza y denunciar la situación para que las autoridades puedan actuar y proteger a los menores.