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BALEARES

Juzgan a una banda que convirtió a jóvenes colombianas en esclavas sexuales y millonarias estafadoras

Las víctimas eran encerradas en pisos en Palma, obligadas a consumir cocaína y a estar disponibles 24 horas al día, siete días a la semana

La capital balear acogerá uno de los juicios por trata de seres humanos más impactantes de los últimos años. La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares abrirá sus puertas el próximo lunes a las 9:30 horas para juzgar a seis miembros de una banda criminal que, durante años, esclavizó y prostituyó a jóvenes extranjeras bajo engaños y amenazas que parecen sacadas de una novela negra.

Según la Fiscalía, los acusados podrían enfrentarse a 48 años y cuatro meses de prisión y al pago de 633.500 euros en multas e indemnizaciones, acusados de delitos que incluyen trata de seres humanos, recaptación de ciudadanos extranjeros, blanqueo de capitales y tráfico de drogas.

El epicentro de esta red criminal en Mallorca sería la llamada cabecilla de la banda, una mujer que se habría enriquecido a costa del sufrimiento de sus víctimas. La Fiscalía pide para ella 22 años y cuatro meses de cárcel, una multa de 413.500 euros y una indemnización de 20.000 euros. Bajo su mando, cinco mujeres y un hombre ejecutaban un plan macabro que combinaba manipulación, amenazas y explotación sexual.

Entre 2014 y 2019, la banda se dedicó a captar a mujeres jóvenes en Colombia, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad. Les prometían un futuro como turistas en Mallorca, pero la realidad era mucho más aterradora: servidumbre por deudas, prostitución forzada y vida bajo condiciones cercanas a la esclavitud sexual.

Las víctimas eran encerradas en pisos en Palma, obligadas a consumir cocaína y a estar disponibles 24 horas al día, siete días a la semana, sin recibir un solo euro. La amenaza era constante: si no obedecían, la cabecilla prometía “mandarlas a cobrar”, una expresión que en Colombia equivale a amenazar con la muerte.

En 2019, las jóvenes intentaron viajar a Mallorca con engaños, pero fueron detenidas en Alemania y deportadas a Colombia. Sin embargo, bajo amenazas y miedo, emprendieron un segundo viaje donde finalmente fueron sometidas a la explotación sexual por miembros de la organización criminal. Cada acusado tenía un rol: desde la captación de mujeres, pasando por la gestión del piso, hasta proveer drogas y controlar a las víctimas, creando un sistema perfectamente organizado para mantener el terror y la sumisión.

Pero la cabecilla no se conformó con la explotación sexual: también desarrolló maniobras de blanqueo de capitales en Mallorca. Tenía una tienda de compra de oro donde vendía objetos robados, obteniendo más de 300.000 euros. Además, creó dos librerías ficticias, Librería Mallorca y Librería Menorca, con datáfonos vinculados a sus cuentas bancarias, logrando lavar 516.411 euros provenientes de la explotación de las víctimas. Con esta estrategia, adquirió y reformó seis inmuebles en Palma, convirtiendo su riqueza ilícita en propiedades legales, mientras contaba con la colaboración de su madre, quien también fue imputada y se benefició de más de 91.000 euros.

La audiencia promete ser intensa. Cada testimonio, cada prueba y cada relato de las víctimas está destinado a desenmascarar el horror detrás de una red criminal organizada en Mallorca que manipuló, amenazó y esclavizó a jóvenes en busca de un futuro mejor. Mallorca, conocida por sus playas y turismo, se convierte ahora en el escenario de una historia de terror y avaricia, donde las víctimas luchan por justicia y los acusados enfrentan años de prisión por sus actos.