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Guerra de georgianos en Menorca: un atropello mortal destapa una presunta venganza entre compatriotas

El caso ahora se investiga como un posible asesinato dentro de una guerra interna entre ciudadanos georgianos

Ciudadela (Menorca) vive días de conmoción tras un suceso que ha sacudido la aparente tranquilidad de la isla. Lo que en un primer momento parecía un grave atropello ocurrido a plena luz de la tarde se ha transformado, con el avance de la investigación, en un posible asesinato dentro de una guerra interna entre ciudadanos georgianos que residían temporalmente en la zona. El balance es dramático: un hombre fallecido y cuatro detenidos, mientras la policía trata de reconstruir una cadena de acontecimientos marcada por la violencia.

La víctima es un hombre georgiano de 51 años que murió el viernes por la noche después de permanecer más de 24 horas en estado crítico. Según fuentes policiales consultadas por OKBALEARES, el jueves, alrededor de las 18:00 horas, fue arrollado violentamente por un coche en la avenida de Cales Piques, en la entrada de la urbanización de Cala en Blanes. El impacto fue brutal. Las primeras asistencias médicas apuntaban que la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico extremadamente grave que lo dejó prácticamente en muerte cerebral desde el primer momento.

Durante horas, los médicos del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU-061) intentaron estabilizar su estado, pero las lesiones eran irreversibles. Finalmente, el viernes a última hora se confirmó el fallecimiento de la víctima, lo que elevó la gravedad del caso y reforzó la hipótesis de que no se trataba de un accidente fortuito.

Los investigadores empezaron a sospechar desde el principio que el atropello podría haber sido intencionado. Los agentes del Grupo de Homicidios se hicieron cargo de la investigación y comenzaron a tomar declaración a numerosos testigos. La sorpresa fue mayúscula cuando los primeros indicios apuntaban a que el vehículo no había perdido el control ni frenado antes del impacto, sino que habría embestido directamente al peatón antes de abandonar rápidamente el lugar.

El coche implicado fue identificado como un Cupra de color gris, en cuyo interior viajaban dos personas. Tras el atropello, el vehículo desapareció de la zona, lo que provocó una rápida movilización policial. Las diferentes centrales de emergencias se coordinaron y, a partir de ese instante, se avisó a todas las policías locales de Menorca y a la Guardia Civil. Su único y principal objetivo no era otro que tratar de localizar el vehículo implicado en el suceso y proceder a la detención de los dos ocupantes.

Las primeras detenciones no tardaron en producirse. Entre el viernes por la tarde y el sábado por la mañana, la Policía Nacional de Ciudadela logró localizar y arrestar a dos ciudadanos georgianos más, que podrían tener algún tipo de relación con el atropello mortal. Con estas detenciones, ya son cuatro las personas arrestadas en el marco de la investigación. La Policía Nacional, a través de su gabinete de comunicación, informó de estos arrestos, pero mantiene el hermetismo de la investigación para no entorpecer el trabajo de sus compañeros del Grupo de Homicidio.

Aun así, desde la policía mantienen cautela. Por el momento no se ha confirmado si alguno de los detenidos viajaba realmente dentro del coche que atropelló a la víctima, ni quién conducía el vehículo en el momento del impacto. Los investigadores trabajan ahora para reconstruir con precisión los movimientos de todos los implicados durante las horas previas al suceso.

El caso, sin embargo, parece tener un origen más complejo y violento que un mero atropello. Apenas 24 horas antes del incidente mortal, ya se había producido un episodio extremadamente grave que ahora se considera clave para entender lo ocurrido. El pasado miércoles, en un hotel de Sa Caleta, dos hombres de nacionalidad georgiana protagonizaron una violenta pelea con armas blancas. Ambos trabajaban en el establecimiento realizando labores de mantenimiento y preparación de las instalaciones antes del inicio de la temporada turística.

La discusión escaló rápidamente hasta convertirse en un enfrentamiento a navajazos que dejó a los dos implicados gravemente heridos. Ambos tuvieron que ser trasladados al hospital Mateu Orfila, donde los médicos los sometieron a intervenciones quirúrgicas para tratar múltiples cortes y heridas profundas.

Una vez recuperados lo suficiente para abandonar el hospital, los dos hombres fueron detenidos por la Policía Nacional. Sin embargo, cuando fueron interrogados por los agentes, se negaron a declarar, lo que complicó aún más la investigación. Nos encontramos ante un posible pacto de silencio propio de las mafias georgianas.

Las causas concretas del enfrentamiento inicial todavía no están claras, pero los investigadores manejan la posibilidad de disputas personales o conflictos internos que terminaron desencadenando una escalada de violencia. La pelea a cuchilladas del miércoles y el atropello mortal del jueves podrían formar parte de un mismo conflicto, en el que la tensión acumulada entre varios compatriotas terminó derivando en un posible ajuste de cuentas. Para el Grupo de Homicidios las coincidencias no existen.

Con la muerte del hombre atropellado, el caso ha pasado a investigarse como un posible homicidio o asesinato, mientras los agentes analizan testimonios, movimientos de los sospechosos y pruebas relacionadas con el vehículo implicado. Mientras tanto, el suceso ha generado una fuerte inquietud en Ciutadella, una localidad acostumbrada a una vida tranquila incluso durante la temporada turística. La aparición de episodios de violencia extrema en apenas dos días, con cuchillos, persecuciones y un atropello mortal, ha provocado sorpresa entre vecinos y trabajadores de la zona.

La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones. Los agentes intentan ahora responder a las preguntas clave del caso: quién conducía el coche, quién ordenó o ejecutó el atropello y qué ocurrió realmente entre los implicados para que esta presunta guerra entre georgianos terminara con una muerte violenta en plena calle.