La caída del ‘ladrón del destornillador’: revienta 40 coches en Palma y lo delata una tarjeta de crédito
El varón concentró casi la mitad de los asaltos en el aparcamiento de una zona comercial de Camp Redó y Can Capistol
Las madrugadas del 8, 9 y 10 de mayo fueron especialmente tensas en los barrios palmesanos de Camp Redó y Can Capistol. En apenas 72 horas, decenas de vecinos se despertaron con la misma estampa: cristales rotos, guanteras revueltas y la sensación de vulnerabilidad que deja un robo. Detrás de esta oleada no había una banda organizada, sino un solo hombre, un destornillador y un modus operandi compulsivo que ha terminado con el sospechoso en prisión provisional tras robar en el interior de hasta 40 vehículos.
La investigación, asumida por el Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Distrito Oeste de la Policía Nacional, comenzó a atar cabos rápidamente debido a la concentración de los golpes. De la cuarentena de asaltos, 18 se concentraron en el aparcamiento de una sola zona comercial, mientras que el resto se dispersaron por calles colindantes de ambos barrios. El ladrón buscaba rapidez: un golpe certero con el destornillador a la ventanilla y un barrido rápido al interior.
Sin embargo, el delincuente cometió un error clásico que aceleró su identificación. En uno de los coches logró hacerse con una tarjeta bancaria y, lejos de mantener un perfil bajo, la utilizó esa misma noche para realizar varias compras en un local de la zona, dejando un rastro digital inmediato para los investigadores.
El principio del fin de esta racha delictiva llegó gracias a la colaboración ciudadana. De madrugada, unos vecinos avistaron al sospechoso en pleno acto, fracturando los cristales de dos coches. La alerta a los servicios de emergencias movilizó primero a una patrulla de la Policía Local, que logró retener al hombre en el lugar.
Al llegar los refuerzos de la Policía Nacional, los agentes comprobaron que esa noche ya sumaba seis vehículos violentados. La clave de la detención definitiva la tuvieron los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano: al verle la cara, le reconocieron de inmediato gracias a una circular interna que ya le señalaba como el principal sospechoso de la oleada de robos. El cacheo posterior confirmó las sospechas: llevaba encima el destornillador.
El sospechoso fue imputado inicialmente por 39 robos con fuerza y un delito de estafa. Tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso inmediato en prisión provisional.
Cuando parecía que el caso estaba cerrado con el sospechoso entre rejas, la investigación policial dio un último giro. Días después del ingreso en prisión, el Grupo de Policía Judicial obtuvo pruebas que vinculaban al detenido con un cuadragésimo robo que no había entrado en el cómputo inicial.
Para cerrar el expediente, la Policía Nacional tuvo que activar una orden de excarcelación temporal. El hombre fue sacado de su celda, trasladado a dependencias policiales para ser detenido e imputado por este último asalto, y devuelto el mismo día al centro penitenciario de Palma, donde espera la celebración del juicio.
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