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PRIMERA LÍNEA

Avalistas de la corrupción en las urnas

A un año vista de las elecciones autonómicas, el 17 de mayo será la fecha del cuarto test previo, siendo los anteriores negativos para el PSOE, si bien todo parece indicar que volverá a suceder en Andalucía en igual sentido, es decir, pérdida de pocos escaños, lo que nada tiene que ver con hundimiento. 

Conclusión: los socialistas tienen una mala salud de hierro y la medicina, al objeto de seguir tirando, se inyecta en vena por gentileza de sus avalistas en las urnas. ¿Qué es un aval?: «Garantía que alguien presta sobre la conducta o cualidades de otra persona». La RAE. Ese alguien es el votante sociata y esa otra persona, pues la persona jurídica llamada PSOE y sus siglas de identidad en los distintos territorios, aquí entre nosotros, PSIB-PSOE.

En Andalucía, el PSOE perdió el poder mantenido durante 40 años en el año 2019, obteniendo entonces 33 escaños, muy lejos de aquellos gloriosos 56 escaños de 2008. El bochornoso episodio de los ERE les descabalgó del poder, aunque en absoluto se hundieron pese a la caída, como lo demuestra el hecho de subir a 30 escaños el 2022, mientras las encuestas de cara al 17 de mayo solo muestran una caída de dos escaños, pese a la candidata María Jesús Montero, quien representa el lado más oscuro del PSOE desde 1936.

Desde el año 2018, los socialistas en la persona de Pedro Sánchez encarnan lo miserables que se puede llegar a ser en política con el asalto a cualquiera de las instituciones del Estado, con el único objeto de perpetuarse en el poder y acabar con la alternancia, que está en el ADN de la democracia. En estos años han ocurrido cosas muy lamentables. La más preocupante es el hecho de haberse vendido la prensa en grado sumo; un gremio desde siempre copado por redactores fervientemente de izquierdas, hoy convertidos en altavoces acríticos del poder, cuando la prensa, si no es libre, no tiene ningún sentido.

Conviene recordar las veces que haga falta que en 1787 Thomas Jefferson, tercer presidente de EEUU, advirtió que la prensa es la defensa necesaria contra la tiranía, con su célebre frase: «Prefiero prensa sin gobierno que gobierno sin prensa». Pues bien, la llamada Brunete Pedrete, tan afín a los dictados de Moncloa, se ha cargado un principio sagrado: ser notarios de la actualidad, todos y cada uno de los periodistas. De lo contrario, no tiene el menor sentido ejercer esta profesión, llamada a ser en el mundo libre como lo es Occidente, la defensa contra la tiranía; esa misma instalada desde hace ocho años, con la voluntad firme del tirano conocido como «el puto amo».

Que la candidata socialista en Andalucía, María Jesús Montero, solo vaya a perder dos escaños el 17 de mayo –según las encuestas previas–, deja bien a las claras que el PSOE no se hunde, resiste. Y eso, que llama «accidente» a la muerte en Huelva de dos guardias civiles, dos años después de Barbate y dos años después, también, de que el intoxicado TC de Pumpido anulase la condena a Chaves y Griñán por los ERE de Andalucía. ¿Sólo perderá dos escaños el PSOE en Andalucía? Pues, sí, porque tiene avales suficientes.

Esos avales son sus votantes con orejeras que priman a los míos con razón y sin ella, antes que poner en valor la honorabilidad y el buen gobierno.

En Baleares pasará exactamente lo mismo, porque el PSIB-PSOE se vendió hace mucho tiempo; incluso, alardeando de que el Pacte de Progrés es la senda a seguir por los socialistas en el Gobierno de España, como Armengol ya le recomendó a Pedro Sánchez en el inicio de esta deriva de ocho años. Aquí, la candidata inquera, siendo militante de las juventudes de ERC durante sus estudios de Farmacia en Barcelona, llegada al poder en 2015, puso manos a la obra para imponer políticas soberanistas y nula gestión en positivo.

Por si fuera poco, con la pandemia nos enseñó sus garras de insolidaria, y una vez premiada con la presidencia del Congreso de los Diputados, se decidió por dinamitar la separación de poderes, poniendo al servicio del amo, líder supremo, toda la gestión de tan alta magistratura. Pero tendrá avales en las urnas en las elecciones de 2027. Porque muchos, si no todos, de los 156.000 votantes socialistas de 2023, volverán a ejercer en las urnas como avales de la corrupción, por mucho que ignoren o desconozcan tal condición.

Gracias a lo que todavía queda de prensa libre, no contaminada, lo que hace que pueda seguir reconciliándome con la profesión que he ejercido durante medio siglo, toda esta basura miserable que envuelve al PSOE y sus siglas de todo signo, el 2027 puede llamar a la esperanza de que el electorado nos muestre ser capaz de revertir tanta perversión moral. El sanchismo levantó el vomitivo muro de la intolerancia, y ante eso, debemos regresar a la frase por excelencia de Evelyn Beatrice Hall en su libro de 1903: «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo», resumiendo así la actitud del filósofo francés Voltaire, en defensa de la libertad de expresión y la razón, todo lo contrario al muro de Sánchez.

Esa ejemplar defensa de la tolerancia hoy se ha puesto en inmenso riesgo al asistir, absortos, a que hay, aquí en Baleares, 156.000 probables votantes en sintonía con avalar toda la mierda que nos viene procurando el sanchismo, y como buen ejemplo de ello la constante demanda –dicen– de levantar ante los tribunales denuncias por bulos y falsedades de la derecha, también de la extrema derecha, para entendernos. Denuncias: ¡Uy!, que jamás han llegado a los tribunales porque esta gente es mucha basura, a pesar de unos avales tal vez de buena fe, aunque movidos, siempre, por un profundo sectarismo.

Absorto, para terminar, refiere «completamente atento a una actividad y sin hacer caso a nada más». La RAE. ¡Manda cojones, todos estos avales!