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Adiós a una leyenda del judo balear: muere Gabriel Sabater, maestro de generaciones y referente de la defensa personal

El deporte balear llora la pérdida, a los 60 años, de uno de sus grandes referentes

Octavo Dan de judo y entrenador nacional, dedicó su vida a enseñar, formar y transmitir unos valores que dejaron huella dentro y fuera del tatami

La repentina muerte de Gabriel Sabater Calafat, a los 60 años, ha causado una profunda conmoción en el judo balear. El deporte de las islas pierde a uno de sus grandes referentes, una figura que dedicó su vida a enseñar, formar generaciones y transmitir unos valores que perdurarán en quienes tuvieron la suerte de conocerlo.

Octavo Dan de judo, entrenador nacional, Sexto Dan de Autodefensa y Defensa Personal y Quinto Dan de Jiu Jitsu, Sabater fue durante décadas una figura imprescindible del deporte balear. Su trayectoria estuvo ligada al Judo Club Dojo Sabater y, anteriormente, al histórico gimnasio Olímpic de Palma, donde sus clases se convirtieron en una auténtica escuela de vida para cientos de niños, adolescentes y adultos.

Por sus manos pasaron generaciones de deportistas. Muchos llegaron siendo apenas unos niños y encontraron en él no solo a un entrenador, sino también a un maestro y una persona de confianza. Su manera de enseñar, su cercanía y su carácter amable hicieron que se ganara el cariño y el respeto de quienes compartieron con él horas de entrenamiento sobre el tatami.

Su legado iba mucho más allá de la competición. Como director técnico deportivo del departamento de Defensa Personal y Jiu Jitsu de la Federación Balear de Judo y Disciplinas Asociadas, desarrolló una importante labor formativa. Especialista en Defensa Policial y Seguridad Privada, impartió numerosos cursos dirigidos también a profesionales de la seguridad, dejando sus conocimientos y experiencia en manos de nuevas generaciones.

La Federación Balear de Judo y Disciplinas Asociadas fue la encargada de comunicar la triste noticia a través de sus canales oficiales. Desde entonces, las muestras de pesar y cariño han reflejado la dimensión humana y deportiva de una pérdida que deja un enorme vacío en esta disciplina.

Quienes le conocieron recuerdan especialmente a Gabriel como una persona querida, cercana, amable y de gran corazón. Un hombre que supo ganarse el afecto de sus alumnos no solo por sus conocimientos y su experiencia, sino también por su forma de ser. Porque detrás de los grados, los títulos y los años de trayectoria había alguien que disfrutaba enseñando y que entendía el deporte como una herramienta para educar y ayudar a los demás.

Hoy, el judo balear pierde a uno de sus grandes maestros. Pero las enseñanzas de Gabriel Sabater seguirán vivas en cada uno de aquellos alumnos que aprendieron de él, en cada profesional al que formó y en todas las personas que conservarán su recuerdo.

Se marcha una leyenda del judo balear, pero permanece su legado.