Un okupa violento aterroriza a los vecinos de Dalías en Almería: denunciado 33 veces y sigue libre
Carmen, asegura que ya le ha atacado tres veces e intentó atropellarla
Otro vecino, impedido en una silla de ruedas, también le denunció por agresión y rociarle con un spray de pimienta
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En Dalías, Almería, muchos vecinos tienen miedo y unos cuantos están protegidos por órdenes de alejamiento, el presunto culpable es un okupa llamado Francisco, que ya cuenta con 33 denuncias, pero sigue en libertad y aterrorizando al vecindario de esta localidad almeriense de 4.000 habitantes.
«Son 33 denuncias y tres son las mías», relata Carmen a OKDIARIO. «La última fue hace unos días cuando me estaba esperando en la puerta de mi casa y me roció con spray de pimienta. Otra vez me intentó sacar de la carretera cuando iba conduciendo mi coche. Y la primera, en cuanto llegué aquí y estaba haciendo la mudanza, se acercó con su coche y luego intentó atropellarme en la acera», explica la perjudicada.
«Ni su padre lo quiere», cuenta otra vecina, que recuerda que el agresor vive en una vivienda okupada, su antigua casa familiar que fue expropiada por el banco. Francisco regresó y se alojó directamente en la que había sido su casa. Desde entonces, los vecinos han interpuesto un total de 50 quejas ante el Ayuntamiento, que todavía no han tenido respuesta.
La Guardia Civil de Almería ha abierto una investigación por la denuncia de Carmen, tras el ataque con espray de pimienta en el municipio. Los hechos, según la Comandancia de Almería, se encuentran en fase de investigación a pesar de que el autor está perfectamente identificado.
«Sacó su spray y me pulverizó como cuatro veces y me dijo que la próxima vez me tenía que matar», cuenta Carmen, apoyándose en los numerosos testigos que intentaron ayudarla.
En otra de las ocasiones, el sujeto ha atacado a un vecino postrado en una silla de ruedas. La víctima asegura que el protagonista le agredió a pesar de su discapacidad: «Fue en el casino, me pegó y le condenaron a pagar 2.000 euros», explica el hombre. Otros cuentan que fueron amenazados y también rociados con espray de pimienta.
La mayoría tiene un miedo atroz a su vecino agresivo. El banco le embargó su vivienda y tuvieron un pequeño periodo de paz. Ahora ha vuelto de nuevo. No tiene ni ventanas, ni nada. Está okupando la casa que ahora es del banco, «nadie le dice nada y tiene suministro eléctrico y de agua», aseguran los vecinos que señalan al Ayuntamiento.
«Vivir así no es vida. Solo pedimos respeto, seguridad y justicia», repite Carmen una y otra vez. Hoy, una veintena de vecinos le apoyaban en su última batalla. Su agresor tiene una orden de alejamiento de 35 metros, justo la distancia entre la casa de ambos. Carmen dice: «¿Y el día que beba, quién lo para?».
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