Los científicos noruegos no dan crédito: descubren un antiguo submarino soviético que sigue liberando radiación nuclear
En un trabajo publicado en PNAS, el equipo que estudió el pecio del submarino soviético K-278 Komsomolets, hundido a 1.680 metros en el mar de Noruega, ha confirmado que el casco sigue liberando radionúclidos desde la zona del reactor. El 7 de abril de 1989, un incendio en la parte trasera del navío provocó su hundimiento; de los 69 tripulantes, sólo 27 sobrevivieron. Aquel siniestro dio lugar a una crisis ambiental sin precedentes que obligó a sellar los tubos lanzatorpedos con tapones de titanio.
Actualmente, la vigilancia está en manos de organismos noruegos como la Autoridad de Seguridad Radiológica y Nuclear de Noruega y el Instituto de Investigación Marina. En este contexto, a través datos de sonar, vídeo submarino y muestras de agua, sedimentos y organismos recogidas en 2019 mediante vehículos operados a distancia, los científicos detectaron una fuga activa desde una tubería de ventilación y una rejilla metálica cercana.
El antiguo submarino soviético que libera radiación nuclear
En 2019, un equipo de investigación noruego descendió con el robot submarino Ægir 6000 para observar el submarino soviético utilizando tecnología avanzada. Al acercarse al tubo de ventilación, observaron una columna de agua visiblemente distorsionada, similar a humo, tal y como se aprecia en el vídeo que aparece a continuación. Se trata de una fuga con un comportamiento intermitente.
Tomaron muestras y los resultados fueron concluyentes: se detectaron concentraciones de cesio-137 hasta 800.000 veces superiores a los niveles habituales del agua marina de la zona, y de estroncio-90 hasta 400.000 veces más. Ambos isótopos son productos directos de la fisión nuclear. El análisis indica que la radiación procede del sistema de propulsión, es decir, del reactor nuclear.
Justin Gwynn, científico sénior de la Autoridad Noruega de Seguridad Radiológica y Nuclear, explicó a Gizmodo que el equipo se mostró sorprendido al detectar material saliendo de una tubería, precisamente en la zona donde investigaciones rusas previas ya habían identificado posibles fugas del reactor.
En cuanto al impacto en la vida marina, «en algunas de las muestras de organismos marinos que recolectamos a ambos lados del submarino, observamos bajas concentraciones de 137cesio, probablemente debido a las emisiones continuas, pero no se espera que estos niveles tengan ningún impacto en los organismos mismos», dice la investigadora del departamento de contaminantes y riesgos biológicos del Instituto de Investigación Marina de Noruega, Hilde Elise Heldal, según recoge El País. «Como se puede apreciar en algunas de las fotografías, el casco del submarino está cubierto por una fina capa de diversos organismos marinos», añade.
Por el momento, ese riesgo está controlado: en 1994, se selló el compartimento de torpedos con placas de titanio y, según los análisis actuales, el sellado sigue siendo eficaz, ya que no se han detectado restos de plutonio de uso militar en el entorno marino. Sin embargo, lo que preocupa a los científicos es el reactor. No existe riesgo de explosión, pero los cilindros de circonio que encapsulan el uranio y el plutonio se están deteriorando con el paso del tiempo, liberando lentamente estos isótopos al mar en una fuga progresiva y difícil de percibir.
«Las emisiones del reactor se han producido durante más de 30 años, pero hay pocos indicios de acumulación de radionucleidos en el entorno cercano al submarino, ya que los radionucleidos liberados parecen diluirse rápidamente en el agua de mar circundante», señalan los investigadores.
El Komsomolets no es un caso aislado. Rusia mantiene otros pecios nucleares en el fondo del Ártico, como los submarinos K-27 y K-159, lo que evidencia que la amenaza de los reactores sumergidos sigue presente incluso cerca de zonas estratégicas europeas. Además, el arsenal submarino ruso incluye proyectos como el torpedo Poseidon, concebido para generar tsunamis mediante carga nuclear.
«El estudio documenta en detalle el grado de deterioro en el exterior del submarino nuclear hundido Komsomolets y confirma que las medidas de sellado aplicadas previamente por Rusia siguen siendo efectivas. No se han encontrado indicios de plutonio en el entorno cercano a la sección de proa dañada procedente de las ojivas nucleares que formaban parte de su armamento en el compartimento de torpedos.
Sin embargo, se ha confirmado que el reactor continúa liberando material radiactivo de forma intermitente. Las concentraciones máximas detectadas de 90Sr y 137Cs fueron, respectivamente, 400.000 y 800.000 veces superiores a los niveles habituales de estos radionúclidos en el mar de Noruega. También se detectaron niveles elevados de 239Pu, 240Pu y 236U en las emisiones del reactor, con proporciones isotópicas que indican que el combustible nuclear se está corroyendo.
A pesar de que estas liberaciones se han producido durante más de 30 años, hay pocas evidencias de acumulación significativa de radionúclidos en el entorno cercano del submarino, ya que estos parecen diluirse rápidamente en el agua marina circundante. No obstante, es previsible que las emisiones continúen, por lo que se recomienda seguir investigando para comprender mejor los mecanismos de liberación», concluyen los científicos.
Lo último en Actualidad
Últimas noticias
-
La afición del Atlético inunda el Camp Nou de banderas españolas y canta «viva España»
-
Aquelarre independentista en la Champions: la afición del Barcelona llena el Camp Nou de esteladas
-
Guerra de Irán, en directo hoy | Última hora de EEUU e Israel, alto el fuego y noticias de Trump hoy
-
Barcelona vs Atlético de Madrid de Champions, en directo | Dónde ver gratis online y cómo va el partido de ida de cuartos de final hoy
-
La ‘reina de la ketamina’ condenada a 15 años de cárcel por la muerte de Matthew Perry