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Ni Galicia ni Asturias: el balneario que muchos consideran uno de los destinos más espectaculares de España para disfrutar de aguas termales en otoño

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Con la llegada del otoño, los planes de fin de semana de aquellos que aprovechan para hacer alguna que otra escapada cambian bastante. Todavía tenemos algún día de sol, pero las temperaturas comienzan a bajar y apetece buscar otro tipo de destinos. Y entre ellos, pocos suenan mejor que pasar unas horas en unas aguas termales calientes mientras fuera hace frío. Y para hacerlo no hace falta viajar hasta Galicia ni tampoco buscar un balneario en Asturias, ya que uno de los lugares más espectaculares para disfrutar de este plan está en Cantabria.

Nos referimos al Balneario de La Hermida, situado en Peñarrubia y en plena comarca de Liébana. Su ubicación ya es motivo suficiente para conocerlo, dado que se encuentra junto al Desfiladero de La Hermida y a los pies de los Picos de Europa. Pero lo que realmente hace especial a este lugar son sus aguas termales y, sobre todo, la posibilidad de bañarse al aire libre incluso cuando las temperaturas comienzan a bajar.

El balneario de Cantabria perfecto para una escapada en otoño

El Balneario de La Hermida cuenta con una historia de varios siglos. Según explica el propio establecimiento, a mediados del siglo XVIII ya se conocía el uso terapéutico de los manantiales de la zona con un agua minero-medicinal que brota de forma natural a unos 60 ºC. Las instalaciones, lógicamente, eran entonces muy distintas a las actuales. Hasta 1841 el manantial permaneció al descubierto y sin protección frente a las inundaciones. Junto a él había una cueva en la que se tomaban los baños y al año siguiente se construyó una casa de baños que contaba también con una hospedería.

El balneario pasó posteriormente por distintas etapas y propietarios. En 1881 se inauguraron una nueva galería de baños y otra hospedería, además de un parque y una ermita. Sin embargo, su historia quedó prácticamente interrumpida desde 1936 y no fue hasta comienzos de este siglo cuando comenzó el proceso que permitió recuperar el complejo. Y en la actualidad, encontramos un hotel y diferentes espacios termales, pero probablemente el que más llama la atención está fuera.

Una cueva termal al aire libre y con el agua a 38 grados

La Cueva Termal es uno de los grandes reclamos del Balneario de La Hermida. Se inauguró en noviembre de 2021 y se encuentra al aire libre, en una ladera rodeada por las montañas de los Picos de Europa. Algunas alcanzan aproximadamente los 1.000 metros de altura. Aquí el agua se mantiene a unos 38 ºC, de modo que el contraste con la temperatura exterior hace que el otoño sea precisamente una época especialmente atractiva para probarla. El espacio cuenta además con diferentes zonas de agua caliente y una cascada alimentada por el manantial.

La sesión de la Cueva Termal tiene una duración de 90 minutos y según se puede consultar en su web, el precio se establece desde 30 euros por adulto y los niños de entre 3 y 7 años pueden acceder desde 20 euros. Por tanto, es posible disfrutar de las termas sin necesidad de alojarse en el hotel, algo interesante para quienes estén recorriendo Cantabria y quieran incluir el balneario como una parada más de la escapada.

También tiene un circuito termolúdico

Además de la zona exterior, el complejo dispone de un Circuito Termolúdico de 80 minutos. Su precio parte actualmente de 39 euros y el acceso está permitido a niños a partir de seis años. El recorrido incluye una terma húmeda, pediluvio bitérmico, sauna finlandesa, baño de inmersión frío, nebulización, jacuzzi y una piscina termal dinámica. En esta última encontramos camas de hidromasaje, masajes cervicales, chorros a diferentes alturas, zonas de burbujas y natación a contracorriente.

Existe también una opción que combina la Cueva Termal y el Circuito Termolúdico. El denominado Hermida Experience Pass cuesta desde 65 euros e incluye 90 minutos en la zona exterior y otros 80 minutos en el circuito interior.

Mucho más que un día de aguas termales

Otra de las ventajas de La Hermida es precisamente dónde se encuentra. El balneario puede servir como punto de partida para conocer Liébana y algunos de los rincones más conocidos de Cantabria. A poca distancia se encuentra Potes y también se puede aprovechar la escapada para acercarse hasta Fuente Dé y adentrarse en los Picos de Europa. Si se dispone de más días, las posibilidades aumentan con lugares como el Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal, el Mirador de Santa Catalina o las Cuevas de Altamira.

Y ahí está precisamente uno de los atractivos de elegir este balneario durante el otoño. Podemos dedicar buena parte del día a conocer la zona y terminarlo metidos en agua a 38 ºC mientras la temperatura exterior es bastante más baja. Además, quienes quieran convertir la visita en una escapada completa pueden alojarse en el propio hotel y utilizar sus servicios de restauración y tratamientos.

Galicia y Asturias no son los únicos destinos del norte en los que podemos disfrutar de una escapada termal cuando empieza el frío. En Cantabria, y rodeado por el paisaje de los Picos de Europa, La Hermida ofrece algo difícil de encontrar en otros lugares: bañarse al aire libre en aguas calientes de manantial en pleno otoño y con las montañas prácticamente encima.