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El destino más seguro del mundo para viajar solo: vuelos desde 50 euros, hoteles por 80 y paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad

Ahora que se acerca agosto, el mes de las vacaciones por excelencia, la mayoría ya tiene en mente ese viaje que lleva semanas, o meses, esperando. Lo habitual es organizarlo en pareja, en familia o con amigos, pero también existe la opción que cada vez se ve en más gente y es la de viajar solo. Y no como último recurso, sino como elección consciente.

No todo el mundo se atreve a dar el paso a la primera y es normal ya que aparecen dudas, sobre todo si se piensa en destinos lejanos, con idiomas diferentes o con contextos culturales que pueden imponer un poco. A eso se suma una preocupación lógica que tiene que ver seguridad. Porque no es lo mismo perderse en una ciudad conocida que hacerlo en un país donde no sabes muy bien cómo moverte. Por eso Europa sigue siendo el punto de partida favorito para quienes quieren probar esta experiencia sin complicarse demasiado y donde tenemos países donde moverse es sencillo y donde la sensación de seguridad es constante. Y entre todos ellos, hay uno que destaca claramente por encima del resto: Suiza. Un destino que combina tranquilidad, vuelos y hoteles baratos y paisajes que parecen sacados de una postal y que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad

El destino más seguro del mundo para viajar solo

Hablar de Suiza es hablar de calles que suelen ser bastante tranquilas, lo que provoca que nada más pisar el país, se genere una sensación de que puedes moverte sin estar constantemente alerta. De este modo, para alguien que viaja solo, eso cambia completamente la experiencia. A esto se le suma además un sistema de transporte que funciona casi como un reloj, con trenes, autobuses o conexiones a zonas de montaña, así que todo está pensado para que no tengas que complicarte la vida. No necesitas coche, ni planificar al milímetro cada desplazamiento. Simplemente te subes y llegas.

Y luego está el tamaño. Suiza no es enorme, y eso juega a favor. En pocos días puedes cambiar de ciudad, de paisaje y de ambiente sin hacer trayectos interminables de modo que es un destino que no abruma, algo clave cuando se viaja en solitario por primera vez.

Naturaleza y Patrimonio de la Humanidad a pocos kilómetros

Uno de los puntos fuertes de Suiza es que no necesitas recorrer grandes distancias para ver cosas realmente impresionantes. En un mismo viaje puedes pasar de un casco histórico medieval a un glaciar o a un paisaje de viñedos en terrazas sin apenas darte cuenta. Y muchos de esos lugares, además, están protegidos por la UNESCO.

Berna, por ejemplo, es una de esas ciudades que se disfrutan caminando sin mapa. Su casco antiguo conserva ese aire medieval que no parece preparado para turistas, sino simplemente bien cuidado. Muy diferente, pero igual de impactante, es el glaciar Aletsch, una masa de hielo que parece sacada de otro planeta y que deja claro por qué Suiza es sinónimo de naturaleza en estado puro.