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Stefano Geno: ‘Hay algo casi mágico cuando resuelves un problema cotidiano con una solución tan sencilla’

Las gafas inteligentes con audio buscan romper el estigma de la pérdida auditiva leve con una experiencia más natural y discreta

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  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

En el escenario de SWITCH 2026 celebrado en Mónaco, el evento organizado por EssilorLuxottica para mostrar el futuro del cuidado visual y los wearables conectados, Stefano Genco, responsable de Nuance Audio, detalló cómo la compañía quiere transformar la experiencia de las personas con pérdida auditiva leve o moderada a través de unas gafas inteligentes capaces de amplificar el sonido solo cuando es necesario.

La propuesta de Nuance Audio aglutina tecnología médica, diseño de eyewear y una experiencia de uso mucho más natural que la de un audífono tradicional. Genco resalta el estigma asociado a la pérdida auditiva, la importancia de la comodidad, el papel de la IA en el futuro del producto y la oportunidad de convertir estas gafas en una categoría de consumo con identidad propia.

Pregunta. — ¿Qué problema del consumidor resuelve primero Nuance Audio: la accesibilidad, el estigma o una experiencia wearable más natural?

Respuesta. — Diría que todos. Antes que nada, Nuance Audio está pensado para pérdidas auditivas de leves a moderadas, no para pérdidas severas. La mayoría de las personas en ese rango suele pensar: “sí, quizá debería oír un poco más alto, pero estoy bien”. Lo he visto durante mucho tiempo en entrevistas y pruebas: funciona, pero muchas personas con una pérdida leve o moderada no la reconocen como un problema grave. Aun así, tienen dificultades para conectar con otros, especialmente al hablar en entornos ruidosos.

El primer punto es el estigma. El segundo es el precio, porque las soluciones tradicionales cuestan mucho. En España, por ejemplo, el coste medio puede acercarse a unos 2.000 euros multiplicado por dos dispositivos, mientras que aquí hablamos de menos de 1.000. Y luego está la comodidad, un audífono tradicional puede resultar incómodo, como llevar AirPods puestos durante todo el día.

También es un wearable. La belleza de un wearable es que puedes llevarlo cada día y en muchos momentos de la jornada. En el caso de Nuance Audio, puedes activarlo solo cuando lo necesitas. Es como un pequeño asistente que te ayuda en un entorno complicado o ruidoso, pero que quizá no necesitas si estás desayunando con alguien en un lugar silencioso. Los clientes suelen encenderlo y apagarlo dos o tres veces al día: lo activan cuando lo necesitan, lo usan media hora o una hora, y luego lo apagan. Incluso al cerrar las varillas deja de funcionar; también se puede controlar con un botón.

Fuente: LinkedIn – Stefano Genco

P. — ¿Y qué hay de la batería?

R.— La batería está entre seis y ocho horas, dependiendo de la presión sonora y del entorno acústico. Para un día normal es suficiente, porque no es un producto que se use de forma constante todo el tiempo, sino en situaciones concretas. Solo una pequeña parte de los usuarios lo utiliza todo el día. La mayoría lo usa unas cuatro o cuatro horas y media, así que seis u ocho horas bastan.

Los usuarios de audífonos tradicionales suelen llevarlos más horas al día, y ahí estamos casi en ese punto. En una próxima generación podremos resolverlo aún más, aunque, por supuesto, eso implicará un producto distinto y probablemente otro precio.

P. — ¿Cómo equilibran el valor médico con la comodidad, el estilo y la aceptación social?

R.— Es correcto: esto es un dispositivo médico en los mercados donde se comercializa, con certificaciones como CE en Europa, FDA en Estados Unidos y otras autorizaciones nacionales. Pero no empezamos diciendo: “hagamos un dispositivo médico y luego construyamos unas gafas bonitas alrededor”. Fue más bien lo contrario.

Somos una compañía de gafas, líder mundial en eyewear, y partimos de que tenía que ser una montura muy bonita. Después, el reto fue integrar la tecnología dentro de esa montura respetando dimensiones, proporciones y peso. Hablamos de unos 40 gramos, como unas gafas normales; de hecho, el peso está alrededor de 39 gramos, que está en línea con el promedio de nuestras gafas.

Eso es importante porque, a diferencia de otros wearables que pueden pesar 60 gramos o más, aquí la diferencia se nota mucho. Se puede pensar que son solo 20 gramos más o menos, pero cuando el peso está sobre la nariz durante todo el día, la diferencia es enorme.

P. — ¿Cree que las gafas con capacidad auditiva se convertirán en un producto de consumo masivo, o por ahora son una solución más dirigida?

R.— Masivo para quienes lo necesitan, sí. Con la evolución del producto podremos llegar a un público más amplio, incluso a personas con necesidades más allá de la pérdida auditiva leve o moderada. En ese sentido, dentro de la población que necesita ayuda, podemos abarcar más de lo que cubrimos ahora.

Si hablamos de un producto verdaderamente masivo, para todo el mundo, no lo sé. Lo que sí vemos es que nuestros clientes son más jóvenes que el usuario medio tradicional de audífonos. Incluso tenemos clientes de unos 40 años. Muchas de estas personas tienen una vida muy activa, asisten a muchos eventos y ven el valor de un producto que les ayuda a reducir el esfuerzo de escucha.

Incluso si una persona oye normalmente, si está expuesta todos los días a situaciones ruidosas, el cerebro soporta mucho estrés. Este producto puede ser una manera de reducir ese estrés.

P. — ¿Qué importancia tendrán la IA, el ajuste adaptativo y la personalización en el futuro de Nuance Audio?

R.— Tendrán bastante importancia. Hemos anunciado la adquisición de una compañía que desarrolla modelos de IA para gafas inteligentes con un enfoque especial en la audición: Pulse Audition, una compañía francesa. También estamos desarrollando modelos de IA internamente.

La personalización no consistirá solo en ajustar parámetros extremos, sino en ayudar al sistema a seleccionar mejor el ruido de fondo y a interpretar qué sonidos deben mantenerse y cuáles deben reducirse. En determinadas situaciones, quizá el sistema elimina un ruido que para ti sí es importante, o conserva un ruido que tú preferirías no escuchar.

La idea es que haya una especie de biblioteca personal de sonidos: sonidos que quieres oír y sonidos que no quieres oír. Si el sistema sabe que un sonido forma parte de esa biblioteca, puede decidir si debe amplificarlo o reducirlo. Por ejemplo, el ruido del motor de una moto puede ser aceptable para mí y molesto para otra persona. Ahí la personalización puede marcar la diferencia.

P. — En mercados como España, ¿qué debe ocurrir para que las gafas inteligentes con audio pasen de la curiosidad a una adopción real?

R.— En España acabamos de empezar, después del verano, y ya estamos cerca de los 840 puntos, casi 1.000, así que ha sido un buen comienzo.

El punto clave es la concienciación del consumidor, que la gente sepa que esta categoría existe, que existe un producto con este peso, este coste, y que puede montar distintos tipos de lentes y ayudarles en su día a día. Esto no ocurre solo en España, sino en todo el mundo. Muchos clientes nos dicen: “no sabía que este producto existía”.

Justo ahora, en el stand, una persona se acercó y dijo que no sabía que esto existía y que lo quería. Y no estamos hablando solo de vender; abrimos el mercado canadiense hace muy poco y ya recibimos mensajes de clientes diciendo que les ha cambiado la vida. También hay personas en mercados donde el producto lleva más tiempo disponible que nos dicen que no eran conscientes de que existía.

Hay algo casi mágico cuando resuelves un problema de la vida diaria, algo que quizá ha afectado a una persona durante diez años, con una solución tan sencilla.