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UCI de “puertas abiertas”: humanizar la UCI para cuidar mejor

El desarrollo científico del último siglo ha permitido que las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) alcancen cotas de supervivencia antes impensables. Sin embargo, este despliegue tecnológico ha provocado, en ocasiones, un distanciamiento entre el equipo médico y la realidad emocional del paciente. Recuperar la cercanía, la comprensión y la empatía es el objetivo del ambicioso proyecto de Humanización de la UCI que lidera el Hospital Quirónsalud Valle del Henares.

“Cuando una persona está ingresada en una UCI se siente más vulnerable, frágil y expuesta: entrega el control de su vida, su autonomía e intimidad a una persona que no conoce”, explica la Doctora Marcela Hómez Guzmán, Jefa de Servicio de Medicina Intensiva del centro.

Ante esta realidad, el hospital ha implementado un cambio profundo basado en una perspectiva holística de la labor sanitaria.

Los 6 pilares de una “UCI con alma”

El proyecto, centrado tanto en el paciente como en su familia y en el propio personal sanitario, se articula en torno a seis ejes de actuación estratégica:

  1. Presencia y participación de la familia: se rompe con el modelo de visitas restringida para avanzar hacia una “UCI de puertas abiertas”. El objetivo es que los familiares no sólo acompañen, sino que se integren en los cuidados del ser querido, facilitando además el acompañamiento en el final de la vida y el apoyo en el duelo.
  2. Comunicación efectiva: para los pacientes que no pueden hablar, se ha implementado sistemas de comunicación no verbal (tablas de pictogramas) y una escucha activa que garantiza que sus dudas y miedos sean resueltos con tiempo y paciencia.
  3. Bienestar y confort térmico/acústico: se han establecido protocolos específicos para el control del ruido y la promoción del sueño. Detalles como el acceso a gafas, audífonos o dispositivos de entretenimiento, junto a la privacidad en el aseo, son fundamentales para preservar la autoestima del paciente.
  4. Cuidados para el profesional: no se puede cuidar bien si el cuidador no está bien. El programa incluye la visibilización del burnout, formación continua y herramientas de apoyo emocional y reducción del estrés para los médicos y enfermeros.
  5. Prevención del síndrome post-UCI: el cuidado no termina al salir de la unidad. El equipo vigila síntomas físicos y psicológicos como el insomnio, la ansiedad o el estrés postraumático, mediante protocolos de movilización temprana y encuestas de seguimiento al alta.
  6. Arquitectura humanizada: espacios diseñados para reducir la sensación de aislamiento y mejorar la experiencia sensorial del paciente crítico.

Una respuesta a la vulnerabilidad extrema

La Dra. Hómez destaca que este modelo responde a una necesidad urgente: la familia también vive el ingreso con una profunda inseguridad por la pérdida de contacto. “Se trata de un proyecto que busca mejorar la calidad asistencial y la experiencia del paciente crítico, disminuyendo las complicaciones post-UCI e impulsando un cambio cultural sostenible en nuestras unidades”, afirma.

Este enfoque humanista de Quirónsalud Valle del Henares demuestra que, en la medicina del siglo XXI, la tecnología más avanzada sólo alcanza su máximo potencial cuando se combina con el respeto absoluto a la dignidad humana.