Una picadura de garrapata en Japón, una UCI en Alemania: el calvario de una bailarina española
La enfermedad de Lyme, transmitida por la picadura de garrapatas infectadas, puede afectar a la piel, las articulaciones o el sistema nervioso
De abrazar ciervos en el parque de Nara, en Japón, a despertar en una unidad de cuidados intensivos en Alemania. El recorrido vital de la bailarina española Cristina Romaña se ha convertido en un relato de salud quebrada y diagnósticos tardíos que comenzó en un viaje turístico aparentemente inocente y terminó en un tratamiento médico de alta complejidad en Europa.
El punto de partida fue el conocido parque de Nara, uno de los enclaves más visitados de Japón, donde los ciervos viven en libertad entre turistas que los alimentan y acarician. En ese entorno natural, donde también habitan garrapatas que pueden actuar como vectores de enfermedades, se habría producido la picadura que desencadenó todo el proceso. Al principio, los síntomas parecían leves: fiebre, malestar general y lesiones cutáneas que podían confundirse con una infección pasajera.
Sin embargo, al regresar a España, el cuadro clínico empezó a complicarse. La joven pasó por un itinerario médico largo y fragmentado, con visitas a distintos especialistas y diagnósticos que no terminaban de encajar. Durante semanas —incluso meses— la enfermedad avanzó sin una identificación clara, algo que, según especialistas en infecciones como la enfermedad de Lyme, no es infrecuente debido a la variedad de síntomas y su similitud con otras patologías.
El diagnóstico definitivo llegó más tarde, cuando ya la infección por la bacteria Borrelia había progresado. La enfermedad de Lyme, transmitida por la picadura de garrapatas infectadas, puede afectar a la piel, las articulaciones, el sistema nervioso e incluso el corazón si no se trata a tiempo. En Europa, Alemania es uno de los países donde existen más unidades especializadas en casos complejos o crónicos, lo que llevó a la familia a buscar allí una última opción terapéutica.
En la actualidad, la bailarina se encuentra ingresada en una clínica alemana bajo un protocolo intensivo que incluye tratamiento intravenoso con antibióticos y técnicas de hipertermia controlada, utilizadas en algunos centros para intentar debilitar la actividad bacteriana en casos avanzados. Son terapias reservadas para pacientes que no han respondido a tratamientos convencionales o que han llegado a fases complicadas de la enfermedad.
El impacto del proceso va más allá del plano médico. Su carrera como bailarina profesional, marcada por la exigencia física y la continuidad del entrenamiento, ha quedado interrumpida de forma indefinida. Su entorno ha iniciado campañas de apoyo para hacer frente a los elevados costes del tratamiento en Alemania, que pueden alcanzar cifras muy elevadas en este tipo de intervenciones prolongadas.
El caso reabre el debate sobre el diagnóstico de la enfermedad de Lyme en Europa, su infradiagnóstico en fases tempranas y la importancia de la detección precoz tras la exposición a garrapatas en entornos naturales. También deja una imagen potente: la de un viaje que empezó entre animales en libertad en Japón y que terminó en un entorno hospitalario alemán, entre tecnología médica y una recuperación aún incierta.
Lo último en Actualidad
-
El Ramón y Cajal niega que se maquillaran las listas: «Se actuó con criterios estrictamente clínicos»
-
Ayuso reprocha al PSOE su «caradura» por seguir hablando del Hospital de Torrejón pese al archivo de su denuncia
-
Adiós a los granitos tras el verano: SmartKer presenta su nueva gama para pieles con imperfecciones
-
Córdoba reivindica su potencial científico y Fenin pide acelerar la llegada de la innovación al paciente
-
Los médicos de Ceuta se hartan de Mónica García y convocan una huelga el 24 de septiembre
Últimas noticias
-
El audio de un abogado pagado por el PSOE admitiendo ante el juez que escribió: «Hay que acabar con Luzón»
-
La violencia callejera se dispara en España un 90,54% desde que Marlaska es ministro
-
INVASIÓN: no hay quien la tape
-
El Gobierno usa fondos europeos para instalar de «extrema urgencia» sensores en la valla de Ceuta que no puso en 2025
-
La Villa Olímpica de Barcelona, abandonada y tomada por okupas: «Con Collboni estamos peor que con Colau»