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Ginecóloga del Hospital Infanta Leonor en Madrid

Dra. Belén Gómez: «Es un error pensar que la zona íntima debe lavarse solo con agua»

"Hoy en día se examina con lupa la formulación de los productos para la zona íntima"

"Es muy agresivo utilizar el mismo gel de ducha corporal para la zona genital"

Hace apenas una década, la higiene íntima era un aspecto al que muchas mujeres solo prestaban atención cuando existía algún problema ginecológico o cuando un especialista recomendaba el uso de un producto específico. Sin embargo, la percepción ha cambiado notablemente.

Así lo explica a OKSALUD la ginecóloga del Hospital Universitario Infanta Leonor y colaboradora de Chilly, la doctora Belén Gómez, quien destaca que hoy existe una mayor concienciación sobre la necesidad de utilizar productos adaptados a las características de cada zona del cuerpo, incluida la región genital.

PREGUNTA.- Cuando Chilly llegó a España en 2011, muchas mujeres veían la higiene íntima como algo accesorio o incluso una moda. ¿Cómo ha cambiado la percepción de la salud íntima femenina en estos últimos 15 años?

RESPUESTA.- Hace unos años, la higiene íntima no se entendía como una parte diferenciada de la rutina de aseo diaria; por lo general, solo se recurría a ella cuando el ginecólogo pautaba un producto específico tras sufrir alguna complicación, utilizándose como un mero complemento de un tratamiento médico. Afortunadamente, hoy en día la higiene íntima se ha integrado plenamente en el cuidado general. Somos mucho más conscientes de la necesidad de utilizar un producto específico para cada zona de nuestro cuerpo, y la región genital no es una excepción.

P.- Hoy se habla más de «cuidado íntimo» que de simple «higiene íntima». ¿Qué diferencia existe entre ambos conceptos y por qué es importante este cambio de enfoque?

R.- La higiene íntima es un hábito esencial que debería formar parte de la rutina diaria de todo el mundo; basta con tener un gel íntimo en la ducha y aplicarlo en la zona genital externa de la misma manera que usamos productos específicos para el resto del cuerpo.

El autocuidado, en cambio, va un paso más allá. Vivimos en una época en la que priorizamos los momentos de bienestar y el mimo integral del cuerpo, y la zona genital no se iba a quedar atrás. Sin embargo, en esta área no se puede emplear cualquier ingrediente, ya que podría ser contraproducente y alterar tanto el pH como la microbiota vaginal. Si se altera este equilibrio, la población de lactobacilos disminuye, dejándonos más expuestas a infecciones por diversos gérmenes, tanto internos como externos.

Por ello, es fundamental que los productos de belleza o autocuidado que se aplican en la piel cercana a la zona genital —como la zona inguinal o los labios mayores— cumplan estrictamente con los mismos requisitos de seguridad que un gel de higiene íntima. Utilizar ingredientes tóxicos, agresivos o perfumes fuertes cerca de la vulva puede dañar la flora vaginal y resultar perjudicial.

P.- ¿Qué avances se han producido en este tiempo en el conocimiento del pH, la microbiota vaginal y las necesidades específicas de la zona íntima femenina?

R.- La composición de la microbiota vaginal y la importancia de su pH ácido se conocen desde hace tiempo. Sabemos qué tipos de lactobacilos son los más beneficiosos y cuáles predominan en una flora saludable. Estos bacilos son los encargados de transformar el glucógeno de los tejidos en ácido láctico, logrando así acidificar el pH para crear un ambiente hostil que frena el crecimiento de patógenos.

El verdadero avance de los últimos años radica en la concienciación de que cualquier producto que entre en contacto con la zona genital debe ser sumamente respetuoso con este ecosistema. No importa si solo buscamos calmar, refrescar o hidratar la piel de las ingles o de los labios vaginales: si los ingredientes no respetan las necesidades dermatológicas y fisiológicas de la zona íntima, no son recomendables. Hoy en día se examina con lupa la formulación de estos productos, ya que proteger los lactobacilos se ha convertido en una prioridad básica de salud.

P.- A pesar de toda la información disponible, siguen existiendo muchos mitos sobre el cuidado íntimo. ¿Cuáles son los errores más frecuentes que siguen cometiendo las mujeres y qué consejos daría para mantener una buena salud íntima a lo largo de las distintas etapas de la vida?

R.- Todavía persisten ciertos mitos, especialmente entre las generaciones mayores. Uno de los errores más comunes es pensar que la zona íntima debe lavarse únicamente con agua. Aunque el agua arrastra bastantes residuos, no es capaz de eliminar sustancias oleosas, grasas ni restos de sudor, por lo que la limpieza se queda en la superficie. Al igual que usamos geles corporales para limpiar el resto del cuerpo y el sudor de las axilas, la zona íntima necesita productos específicos que eliminen eficazmente la suciedad y el sudor sin agredir. Paradójicamente, quienes no usan solo agua suelen caer en el otro extremo: utilizar el mismo gel de ducha corporal para la zona genital, lo cual es demasiado agresivo.

Para combatir esto, la educación desde la infancia es la herramienta fundamental. Aprender desde niñas cómo realizar una higiene íntima correcta, qué productos utilizar y cómo cuidar el propio cuerpo es clave para romper tabúes y evitar que las jóvenes busquen información en fuentes poco fiables. Además, el cuidado debe evolucionar con nosotras: debemos aprender a adaptarnos a los cambios vitales —como los embarazos, periodos de enfermedad, el uso de anticonceptivos o la transición a la menopausia— sabiendo qué herramientas e ingredientes aliados podemos incorporar en el día a día.

Por fortuna, las redes sociales están ejerciendo un papel muy positivo en la divulgación basada en la evidencia científica. Cada vez más marcas apuestan por fórmulas con ingredientes de calidad y se involucran en la formación de la juventud a través de canales digitales. El reto actual de la industria es adaptarse a las nuevas tendencias y rutinas creando productos innovadores, pero sin perder jamás de vista el rigor científico, la calidad de los ingredientes y el respeto a la salud íntima.