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Sociedad Europea de Cardiología

La ciencia lo confirma: las olas de frío y calor dañan el sistema cardiovascular

La contaminación aumenta el daño en situaciones de clima adverso

En el encuentro anual que la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) dedica a la prevención se han presentado nuevos datos sobre el impacto de las oscilaciones extremas del tiempo en la salud, y advierten que los datos no son precisamente alentadores. La Sociedad Europea de Cardiología Preventiva (conocida por las siglas EAPC) advierte: «El cambio climático está produciendo episodios extremos, pero no está bien estudiado el efecto de la temperatura en la salud».

Lukasz Kuzma, de la Universidad de Bialystok, en Polonia, ha hablado en el encuentro científico, explicando: «En Polonia estamos viendo olas de calor sin precedentes, además de días de frío extremo. Hemos evaluado el impacto de estas situaciones extremas dentro del estudio sobre polución EP-PARTICLES».

Su equipo llevó a cabo un análisis geoespacial de más de ocho millones de personas que viven al este del país. En el estudio consta información detallada sobre hospitalizaciones y mortalidad por cualquier causa, entre otros datos.

También midieron la intensidad de las olas de calor y frío con un valor denominado factor de exceso calor/frío. Su plan era determinar si guardan relación con crisis cardiovasculares y cerebrovasculares (MACCE), un parámetro que incluye la muerte por causa cardiovascular, un tipo específico de infarto de miocardio -con elevación del segmento ST- e ictus isquémico (infarto cerebral por obstrucción del flujo sanguíneo).

Durante el periodo de seguimiento se registraron 573.538 episodios MACCE, 377.373 fallecimientos por causas cardiovasculares y 831.246 fallecimientos por cualquier causa.

Efecto inmediato y sostenido en el tiempo

Tanto las olas de calor como las de frío guardaban relación con un mayor número de episodios de este tipo, pero de forma diferente. El de las olas de calor era inmediato: Cuando había pasado solamente un día desde la exposición al calor, los MACCE se incrementaban en un 7,5% y las muertes por causa cardiovascular un 9,5%. En cuanto a las olas de frío, el impacto tenía un cierto retraso y su efecto era más sostenido en el tiempo: El riesgo de MACCE se eleva entre un 4% y un 5,9% durante varios días tras la exposición, y la muerte cardiovascular entre un 4,7% y un 6,9% en el mismo periodo.

Al tener en cuenta la contaminación ambiental, estos efectos aumentan.
«Nuestros resultados ponen de relieve el problema del cambio climático que ahora se extiende por el norte de Europa, y demuestran el considerable riesgo que supone la combinación de temperaturas extremas y polución en las crisis cardiovasculares», ha declarado Kuzma.

En un análisis separado del mismo estudio (EP-PARTICLES), presentado por Anna Kurasz, también de la misma universidad, se evaluaron los efectos a corto y largo plazo de la polución en la salud cardiovascular (MACE, infarto de miocardio y muerte cardiovascular).

En este caso se observó que aproximadamente el 13% de los fallecimientos por causa cardiovascular guarda relación con la contaminación del aire. Eso supone la pérdida de 71.440 años de vida para la población estudiada, han advertido. En cuanto al riesgo de MACE, los más vulnerables fueron las mujeres y personas jóvenes.

La exposición a aire contaminado con una frecuencia mensual hace que el riesgo de MACE se eleve un 10%, un 5% adicional para mujeres, y un 9% más para quienes aún no han cumplido 65 años.

Según Kurasz, «aunque se reconoce que la polución es un factor clave de riesgo cardiovascular, aún hay muchas personas que subestiman su impacto».