El vicepresidente no dimite
A la hiena Iglesias le van a hacer falta miles de ataúdes refrigerados para seguir ocultando todos los muertos de las residencias a los que no asistió en vida. Suministrar morfina a granel no evitó su ocaso. Antes o después, el vicepresidente habrá de pagar por su apática y diabólica gestión. Su incompetencia, desde el 19 de marzo, día en que fue nombrado ‘irresponsable’ de los servicios sociales del mando único en estado de alarma, le abrieron la puerta a la dimisión. Pero no dimitió, el fatuo bolchevique no tiene un minuto disponible en su recargada agenda para hacer tal cosa. Ni siquiera tuvo tiempo para admirar e inspeccionar Ifema. Estaba muy atareado inventando mil y una atrocidades que debilitasen el buen hacer de Isabel Díaz Ayuso, que gobierna la única Comunidad próspera.
Al preguntarle Egea, secretario general del PP, en el Parlamento: “¿Por qué no se puso al teléfono cuando los ancianos le reclamaban ayuda?”, dicha hiena sin responder a la cuestión, salió por peteneras. Apenas se le ocurrió la imbecilidad de acusar a Egea de traicionar a España, como si el PP fuera el partido que quiere cargarse al Rey y a la Constitución, cuando es él, rastrero líder morado, el que tiene entre ceja y ceja, acometer tales barbaridades. Recordemos que fue este bicho el que soltó, en público, derramando babas de orgullo: “Decir España me produce vómitos”. No barajes las traiciones, guerrillero de mercadillo. Vicepresidente, límpiese la baba, vacune a la hiena y visite la república bolivariana, que está en auge, como todo país triturado por comunistas.
Con tipos de esta calaña a bordo, más ese vigía majara del CIS, ¿pretende el cisne Sánchez surcar las bravas aguas de la legislatura? Va de ala… Se divisa un naufragio apoteósico. Como no se deshaga de tantos inútiles, que se han enrolado en la aventura con la sola idea de hacerse ricos, a costa de arruinar al país entero, la embarcación se irá a pique, irremisiblemente. No sea ufano, presidente, pacte con los constitucionalistas, o no sobrevivirá en Moncloa, para poder seguir haciendo el ganso. Los de Iglesias, por estar mal vistos, no cotizan en Europa; los proetarras son obtusos y los separatistas catalanes, tampoco son de fiar. Con esa marinería no hay capitán que alcance a ver el horizonte. La navegación exige mejor personal.
¡Menudo repaso le dio la abogada del Estado Macarena Olona a la choni Irene Montero! Para ser ministra, además de tener categoría, hay que tener algo de cultura. No basta con ser la chica de Iglesias. A eso me refiero cuando digo que el demencial gabinete de Sánchez, hace aguas por todos los costados. Con ineptos, no se llega a puerto alguno. S.O.S. Save our souls. (Salvad nuestras almas).
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