Opinión

El tapón se llama Sánchez

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Si reflexionamos acerca de la situación que nacionalmente nos embarga concluiremos que el estado de cosas que afectan a la democracia española no puede continuar por estos derroteros. ¿Quién impide que España funcione como un país democrático bajo los parámetros de la Unión Europea? 

Que el país tenga Presupuestos, que se respete a los jueces y no se manipule a los fiscales, que la prensa libre pueda ejercer sin temor ni represalias su principal función de contrapoder, que los empresarios tengan seguridad jurídica, que el Gobierno dé cuenta de los dineros que recibe de los ciudadanos vía impuestos, que no se penetre partidariamente en todas las instituciones del Estado…

En fin, que los ciudadanos se sientan libres e iguales y crean que sus representantes cumplen la misión básica de proteger a sus naturales, por ejemplo, en Ceuta. Y, por supuesto, que el Gobierno tenga la credibilidad suficiente para desechar cualquier tentación de alterar fraudulentamente las elecciones, ya sean municipales, regionales o nacionales. Definitivamente, que se respete la Constitución democrática. Punto. Todo lo anterior, dígase claramente, no sucede bajo la égida totalitaria del todavía primer ministro. 

Todo esto, que se da por descontado en cualquier país democrático, se nos impide a los españoles en la actualidad. Numerosos intelectuales de izquierda moderada, de la derecha, profesionales de distintos sectores y niveles han llegado a la conclusión de que lo «obvio» para volver a la normalidad pasa por desembarazarse de Pedro Sánchez… Democráticamente, of course.

Los mejores observadores internacionales conocedores de la realidad sanchista son unánimes al concluir que el primer ministro español se ha convertido en el tapón del problema español. Y, por ende, para todo el conjunto de la Union Europea, el marco vital en que respiramos. 

Sánchez es el problema. Y a los españoles nos incumbe la responsabilidad de mandarle al averno. La reconstrucción de tan letal herencia requerirá determinación, sudor e inteligencia.