Que marque la ‘X’ el obispo de Gerona
La Iglesia Católica está interpretando el papel de vergonzosa aliada de los golpistas en la trama que Puigdemont y compañía tienen montada en Cataluña. Una de las instituciones más seguidas y respetadas del Estado tira piedras sobre su propio tejado al apoyar a estos golpistas que, a pesar de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, siguen empeñados en subvertir la legalidad vigente. El último ejemplo lo encontramos en Gerona, donde su catedral sirve de soporte para que los violentos CDR exhiban sus consignas contra los jueces que investigan las ilegalidades que se dan en la comunidad autónoma. Como reclamamos en OKDIARIO cada vez que ocurre un hecho como éste: que marque la ‘X’ en la declaración de la renta el obispo de Gerona, Francesc Pardo. El silencio connivente que guarda la Conferencia Episcopal a este respecto de manera generalizada, o las evasivas con las que se descargan de responsabilidad otras veces, resultan del todo inaceptables.
Sobre todo porque queda claro que no se trata de una desafortunada casualidad o de un hecho aislado. Dado el número de acciones que comparten Iglesia y sediciosos, resulta evidente que forma parte de una estrategia perfectamente definida y asentada. Ahora, para colmo, dan también su apoyo a esa kale borroka de nuevo cuño que se ha instalado en Cataluña con el nombre totalitario de Comités de Defensa de la República (CDR). Un grupo violento que, reforzado con la más que posible elección como president de un ultra como Quim Torra, ya ha asaltado concesionarios de coches, ha llevado la violencia a las calles y trata de boicotear eventos internacionales tan importantes para la región como el Gran Premio de España de Fórmula 1 que se celebra en Montmeló.
Radicales cuya idea de democracia pasa por intimidar a jueces hasta el punto de que Pablo Llarena y su mujer hayan tenido que dejar Cataluña para residir en Madrid. A pesar de esta nómina de despropósitos, amenazas y coacciones, la Iglesia Católica sigue prestando sus instituciones para que enarbolen su propaganda y pidan «solidaridad con los represaliados». En la Conferencia Episcopal no se dan cuenta de que lo único represaliado aquí es el Estado de Derecho que garantiza las libertades de todos los ciudadanos. Ajenos a todo ello, dan su apoyo directo e indirecto al golpismo independentista. Que no se extrañen después cuando los templos estén vacíos y los españoles destinen su dinero a otras causas que sean más respetuosas con la legalidad vigente.
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