Opinión

«Que levanten las manos los que van a votar por Pedro Sánchez»

Eso de nacionalizar extranjeros —en Venezuela le llaman «naturalizar»— como método para comprar votos no es nuevo, pues no hay sátrapa que no haya recurrido al fraude electoral para perpetuarse en el poder. En el referéndum revocatorio de 2004, en el que Hugo Chávez se garantizó su permanencia en la jefatura del Estado, se produjo una gigantesca adulteración del censo electoral por la vía de los denominados «nuevos inscritos». El por entonces ministro de Interior, Luis Rincón, comentó con ironía que el objetivo era «nacionalizar a 200.000 y un poquito más» de extranjeros residentes en el país, en su mayoría ciudadanos colombianos. De modo que meses antes de aquel referéndum fraudulento, se sucedieron los actos de jura de millares de personas repartidas a conveniencia por el país.

El argumento del régimen bolivariano fue que «la nacionalización tenía como objeto que los nuevos venezolanos pudieran vivir dignamente y nunca conseguir votos para el presidente Chávez», pese a que a los «naturalizados» se les pedía que levantasen sus «manos los que van a votar por Chávez el 15 de agosto». En suma, que aquello fue un pucherazo colosal que perpetuó la dictadura chavista.

Lo de los nietos del exilio del Gobierno de Pedro Sánchez no es muy distinto: en un principio fue la ley de Memoria la excusa para nacionalizar a los descendientes de los españoles que abandonaron el país durante la Guerra Civil, pero como no eran bastantes, el Gobierno ha decidido otorgar la nacionalidad española a cualquier descendiente de español, no sólo a los nietos del exilio. Se está produciendo un cambio significativo en el censo electoral y la fábrica de construir nuevos españoles trabaja sin parar.

No es una cuestión baladí, porque el PSOE, que ha perdido todas las autonómicas del último año por goleada, ha ganado, sin embargo, en el voto exterior en todas ellas. El pucherazo es de los que hacen época. Ya saben: «Que levanten las manos los que van a votar por Pedro Sánchez».