¿A qué espera Anticorrupción para intervenir?
La Fiscalía Anticorrupción debe investigar la relación entre dos personajes tan opacos y poco fiables como Miguel Cardenal y Jaume Roures. Los entresijos que propician la unión de esta dupla no auguran nada bueno a tenor de los antecedentes de ambos. El fichaje del ex presidente del Consejo Superior de Deportes (CDS) por Mediapro levanta unas sospechas más que justificadas. Lógico si tenemos en cuenta que Cardenal, máximo mandatario institucional del deporte español durante el primer Gobierno de Mariano Rajoy, fue quien concedió el negocio multimillonario del fútbol a la empresa de Roures. La misma que ahora lo acoge con la fanfarria propia de una estrella. Tan sólo han pasado dos años —el mínimo para no vulnerar el régimen de incompatibilidades de los cargos públicos— para materializar un fichaje que, cuanto menos, da la sensación de que estaba encaminado.
Hay que tener en cuenta, además, que el holding televisivo controlado por el millonario trotskista Jaume Roures tuvo que pagar una multa millonaria por dar comisiones a altos cargos de la FIFA a cambio de los derechos televisivos de los mundiales de fútbol. Investigado por un juzgado de Nueva York, y con la lupa del FBI escrutando cada uno de sus pasos, Roures nunca hace nada por hacer, ni contrata a nadie por contratar. Por su parte, el currículo de Cardenal tampoco desmerece las sospechas. En él destaca la mediación como representante del Gobierno en el conflicto de los derechos televisivos entre Mediapro y Prisa. En aquel momento, fue muy criticado por unas decisiones claves para que la empresa del independentista Roures se impusiera en la denominada «guerra del fútbol». Y es que Cardenal no es, precisamente, un perfil modélico dentro del mundo del deporte.
Entre algunos de sus escándalos, destaca que obligó a la ponente del ‘caso Cheryshev’ en el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) a ausentarse de la votación para tumbar el recurso del Real Madrid. También exigió que dimitiera la misma ponente para asegurarse la inhabilitación de Ángel María Villar. Juego sucio y más juego sucio para una lista interminable de dislates. También quería acabar con el Plan ADO, institución para apoyar el desarrollo y promoción de los deportistas nacionales de alto rendimiento a nivel olímpico. Por si fuera poco, fue ejecutor de multitud de enchufes durante su mandato como cargo público y tuvo con numerosas asociaciones de deportistas. Por lo tanto, Anticorrupción debe escrutar en profundidad los detalles de esta unión de conveniencia que ha llevado a Cardenal hasta el redil del ínclito Jaume Roures.
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