Opinión

El doble ‘ñordismo’ del PSC

En Cataluña hay un buen número de ayuntamientos que se dedican a recopilar los datos de ADN de los perros censados en sus localidades, que sirven para multar a los dueños que no recogen las cacas que sus mascotas «depositan» en la vía pública y que son analizados por los correspondientes servicios municipales. Y varias ciudades más ya han anunciado la obligatoriedad de censar en breve el ADN de los canes. Entre los consistorios preocupados por esta materia están Caldes de Montbui (su alcalde es de ERC), Igualada (su alcalde es de Junts) y la muy importante Tarragona (su alcalde es del PSC).

Queda claro que en Cataluña se persiguen las deposiciones de los animales, pero no se cumplen las sentencias judiciales en materia lingüística. Porque en la futura República Catalana no puede haber «zurullos» impunes en las calles, pero sí puede haber miles y miles de niños castellanoparlantes con sus derechos lingüísticos pisoteados. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que al PSC le importan más las cacas de los perros que que estos niños puedan hablar en español en las escuelas y recibir docencia en su lengua materna.

Es interesante este doble rasero: todos los partidos de la izquierda y el separatismo -que en Cataluña son casi la misma cosa- han salido en tromba para pedir que se desobedezca la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de aplicar ya -sin esperar a que el Tribunal Supremo resuelva un recurso presentado por la Generalitat- la anulación de la legislación que garantizaba la exclusión del español en las escuelas catalanas.

El PSC ha anunciado nuevos recursos y el consejero de Política Lingüística de la Generalitat dijo en RAC1 que nada había cambiado en las aulas catalanas, ninguneando la decisión del TSJC. Y el PSC y sus compañeros de viaje son los mismos partidos que han decidido emprender una ofensiva para castigar salvajemente a los dueños de perros que dejen «regalitos» en la calle. Y van a utilizar técnicas tan sofisticadas como el ADN. En cambio, a los profesores que se nieguen a hablar a sus alumnos en español no los castigarán, y muchos de ellos seguramente serán ascendidos por su «patriotismo» lingüístico. Hay impunidad para los docentes hispanófobos y persecución sin cuartel contra los incívicos dueños que no recogen los zurullos de sus mascotas.

Es el doble ñordismo del PSC: castigan a los niños ñordos que hablan en castellano y multan a los amos que no recogen los ñordos de sus perros. Y es que ha coincidido en el tiempo la ofensiva mediática en medios como TV3 contra los dueños que no recogen las cacas y la cacería del «juez facha» y «franquista» que «persigue» a la lengua catalana. Y es que el doble ñordismo socialista es transversal dentro del soberanismo catalán. Recordemos que ñordo es el término despectivo que muchos separatistas usan para referirse a los catalanes que nos sentimos españoles.

No tengo nada contra que se use el ADN para sancionar a incívicos, y, de hecho, muchos ayuntamientos de toda España ya lo hacen. Pero me molesta mucho la «desobediencia selectiva» que impregna toda la política catalana. Las leyes que interesan al PSC y al resto del separatismo se aplican con la máxima dureza; las que no les convienen, se ignoran. Todo ello con la total complicidad del Gobierno de Pedro Sánchez, siempre dispuesto a poner trabas a las sentencias judiciales incómodas. Si usted tiene un perro y no le gusta recoger sus cacas, póngale en el collar una estelada y diga que el animal no ha cagado, sino que ha dado su libre opinión sobre los jueces franquistas, y verá cómo no habrá alcalde catalán separatista que se atreva a multarle.