Microplásticos

Un análisis detecta 11.000 partículas de microplástico por bolsa en alimentos infantiles de Nestlé y Danone

El estudio, realizado por SINTEF Ocean, demuestra que las bolsas contaminan la comida infantil

Detectan más de 5.000 partículas por ración en las comidas para bebés

Las bolsas de Danone acumulan hasta 99 partículas de microplásticos por gramo de alimento

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los microplásticos llevan años colonizando silenciosamente los alimentos que ponemos en la mesa, pero un nuevo estudio señala que la comida para bebés envasada en bolsas de plástico flexible de Nestlé y Danone puede ser una de las principales vías de exposición en los primeros meses de vida.

La investigación realizada por el instituto noruego SINTEF Ocean y publicada este miércoles ha detectado microplásticos en todos los productos de alimentación infantil analizados: los purés de Gerber (Nestlé) y los de Happy Baby Organics (Danone), dos de las marcas más vendidas a escala global.

Greenpeace denuncia el riesgo

Greenpeace ha sido la organización que ha financiado y difundido el informe, titulado Plásticos diminutos, un gran problema: Los riesgos ocultos de las bolsas de plástico para alimentos infantiles. La entidad lleva años documentando la crisis de los plásticos en la cadena alimentaria y denuncia que las regulaciones actuales no han sabido adaptarse a la evidencia científica disponible.

Los análisis se realizaron sobre muestras compradas tal y como se comercializan, sin calentar. Los resultados muestran que cada gramo de comida de las bolsitas de Gerber contiene una media de hasta 54 partículas de microplásticos, mientras que en las de Happy Baby Organics de Danone la cifra asciende a 99 partículas por gramo.

Más de 11.000 partículas por bolsa

Traducido a una ración completa, un bebé ingeriría más de 5.000 microplásticos en cada bolsa de Gerber y más de 11.000 en cada bolsa de Happy Baby Organics. Esto equivale a hasta 270 y 495 microplásticos por cada cucharadita, respectivamente.

La técnica utilizada fue la espectroscopia micro-Raman, que permite identificar partículas de plástico de apenas unas micras, muy por debajo del umbral de detección de los métodos convencionales. El material dominante encontrado en la comida es el polietileno (PE), el mismo plástico que recubre la capa interior de estas bolsas y que está en contacto directo con el alimento.

El envase, fuente directa

El origen del problema no radica en la materia prima ni en el proceso de elaboración, sino en el propio envase. El polietileno representa hasta el 70% de las partículas halladas en los yogures de Danone, lo que confirma que el envase se desintegra lentamente en la comida del bebé.

A ello se suma que el acto de apretar y succionar la bolsita genera fricción mecánica que acelera la liberación de microplásticos y nanoplásticos hacia el interior.

El estudio identifica además la presencia de 2,4-di-tert-butylphenol (2,4-DTBP), un subproducto de la degradación de los antioxidantes del plástico hallado tanto en el envase como en el alimento. Esta sustancia actúa como un potencial disruptor endocrino: puede interferir en el sistema hormonal del organismo, mimetizando o bloqueando señales naturales.

Los productos Gerber y Happy Baby Organics en los que se han detectado los microplásticos. (Foto: Greenpeace).

Los primeros 1.000 días, en riesgo

En el caso de los bebés, la exposición a este tipo de compuesto durante los primeros 1.000 días de vida puede tener consecuencias permanentes sobre su desarrollo neurológico, metabólico y reproductivo.

Además, su hígado y sus riñones no han alcanzado la plena madurez, lo que dificulta la eliminación de toxinas. Un químico que un adulto filtraría en horas puede permanecer días en la sangre de un lactante.

Nestlé y Danone se escudan en que sus productos cumplen la normativa vigente. Greenpeace reconoce que esto es probable, pero sostiene que esa normativa está obsoleta: se basa en listas de sustancias conocidas y en límites de migración individuales, sin contemplar el llamado «efecto cóctel», es decir, la interacción simultánea de decenas de químicos presentes en un mismo envase.

España, sin alternativa regulatoria

En España, las bolsitas de comida infantil han desplazado progresivamente al tarro de cristal en los lineales del supermercado. El mercado mundial de estos envases crece a un ritmo del 8,18% anual y ya representa el 37,15% del mercado global de alimentación infantil.

Greenpeace alerta además de que estos envases multicapa son prácticamente irreciclables y terminan mayoritariamente en vertederos o incineradoras.

Los alimentos infantiles en un supermercado. (Foto: Greenpeace)

Exigencias a empresas y Gobierno

Ante esta situación, Greenpeace exige a Nestlé y Danone que presenten planes vinculantes para eliminar las bolsas de plástico de un solo uso y transitar hacia envases inertes como el vidrio o el acero inoxidable.

A nivel político, la organización insta al Gobierno español a defender en las negociaciones del Tratado Global de Plásticos de la ONU una reducción de al menos el 75% de la producción mundial de plástico virgen para 2040.

Medidas preventivas

Mientras las familias esperan esa respuesta regulatoria, los expertos sugieren algunas medidas preventivas: evitar calentar estas bolsas en el microondas o al baño maría, no permitir la succión directa de la boquilla, y optar por los potitos en tarro de vidrio o la preparación casera de purés.

Puedes conocer qué otros alimentos cotidianos concentran mayores niveles de microplásticos, puede consultarse este artículo sobre los cinco productos más contaminados que llegan a la mesa. Y si se quiere saber cómo reducir la exposición de forma sistemática, esta guía ofrece pautas prácticas para seguir una dieta sin microplásticos.

Desde OKGREEN nos hemos puesto en contacto con ambas compañías para conocer su posicionamiento ante este análisis de Greenpeace, sin que de momento haya habido reacción alguna.