Más resistente y más nutritiva: Isidra, la nueva legumbre de laboratorio nacida y cultivada en Madrid
El IMIDRA firma esta legumbre con alta resistencia a los hongos y mejor tolerancia al frío
Aporta más proteínas y fibra y reduce el ácido fítico, el antinutriente que frena la digestión
Los calçots catalanes ya tienen su réplica en Madrid: la región ensaya cultivar sus propias variedades
Tiene un nombre muy castizo y ha nacido en un laboratorio de manera experimental. La Comunidad de Madrid ha desarrollado, a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), una nueva variedad de garbanzo más resistente y con mejores características nutricionales.
La legumbre, bautizada como Isidra, es fruto de un proyecto de selección y mejora que aspira a llevar un alimento tradicional, pero optimizado, a las huertas de la región.
El viceconsejero de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio, Rafael García, ha conocido hoy este producto en la finca experimental El Encín del IMIDRA, ubicada en Alcalá de Henares. En ese mismo municipio se ha desarrollado toda la investigación que ha dado lugar a la nueva variedad.
El objetivo del proyecto es que los agricultores madrileños puedan cultivar Isidra en sus explotaciones y, después, ofrecer a los consumidores un garbanzo de siempre pero con mejores prestaciones agronómicas y nutricionales. Se trata, en definitiva, de modernizar un cultivo profundamente ligado a la despensa y a la cocina de la región.
A prueba de frío
Los expertos del instituto han conseguido una legumbre con una alta resistencia a las enfermedades producidas por hongos y mucho más tolerante al frío. Presenta una excelente capacidad de germinación a bajas temperaturas, lo que permite su siembra durante la temporada invernal. Además, cuenta con una perfecta adaptación a los suelos áridos y de secano.
Estas cualidades resultan especialmente valiosas en un contexto de cambio climático, con inviernos irregulares y episodios de sequía cada vez más frecuentes. Una variedad capaz de brotar con frío y de prosperar en terrenos difíciles ofrece a los agricultores una alternativa más segura y menos dependiente del riego.
La adaptación al secano encaja, además, con una agricultura de bajo impacto ambiental, ya que reduce el consumo de agua y facilita el cultivo en zonas donde otras variedades tendrían un rendimiento menor. Es, por tanto, una apuesta por la sostenibilidad del campo madrileño.
Más nutritiva y ligera
Más allá del campo, los científicos han constatado la alta calidad culinaria y las buenas propiedades organolépticas de este nuevo garbanzo. Posee un elevado valor nutricional en cuanto a proteínas, fibra e hidratos de carbono, y presenta menores antinutrientes, como el ácido fítico, lo que mejora su digestibilidad.
Ese menor contenido de ácido fítico es una de las claves de Isidra. Este antinutriente, presente de forma natural en las legumbres, dificulta la absorción de minerales como el hierro, el zinc o el magnesio. Al reducirlo, el organismo aprovecha mejor los nutrientes y la digestión se vuelve más ligera.
El garbanzo es, de por sí, uno de los grandes aliados de la dieta mediterránea. Es una excelente fuente de proteína vegetal, ideal para completar menús sin recurrir a la carne, y aporta hidratos de carbono complejos de absorción lenta que proporcionan energía sostenida a lo largo del día.
Un aliado saludable
Su elevado contenido en fibra, tanto soluble como insoluble, favorece el tránsito intestinal, ayuda a combatir el estreñimiento y alimenta a la microbiota del colon. Esa misma fibra genera una notable sensación de saciedad, una aliada a la hora de controlar el peso y el apetito.
A ello se suma un perfil de minerales y vitaminas muy completo. Los garbanzos aportan hierro, magnesio, potasio, zinc, fósforo y folatos, además de vitaminas del grupo B, nutrientes implicados en la formación de glóbulos rojos, la salud ósea y el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Sus beneficios se dejan notar también en la salud cardiovascular y metabólica. La fibra soluble contribuye a reducir el colesterol LDL, el llamado colesterol malo, mientras que su bajo índice glucémico ayuda a evitar los picos de azúcar en sangre y a mejorar el control de la glucemia.
Nombres de mujer
Con todas estas propiedades, Isidra se une a las variedades Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen, conseguidas también por el instituto a lo largo de los años. Todas ellas se inscribieron en el Registro de Variedades Comerciales bajo los nombres de las investigadoras que participaron en su creación.
De este modo, la Comunidad de Madrid refuerza su apuesta por una agricultura propia, resistente y saludable, capaz de recuperar el sabor de los cultivos de siempre y, a la vez, responder a los retos del clima y de la alimentación del futuro.
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