Restauración de ecosistemas

La ecotecnología, el nuevo campo que usa los ecosistemas para frenar el cambio climático

El marco integra biología, ingeniería y economía para crear soluciones escalables con la naturaleza

Los investigadores podrían monitorear la presencia de ballenas en peligro de extinción o evaluar el impacto del parque eólico en el ecosistema marino

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La ecotecnología emerge como el próximo gran campo de la innovación tecnológica aplicada al medio ambiente. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Duke acaba de publicar en la revista Science Advances la primera hoja de ruta integral para este campo emergente, que propone usar los ecosistemas como motor de soluciones escalables frente al cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la inestabilidad económica.

El concepto de ecotecnología —abreviatura de tecnología de ecosistemas— no parte de cero. Se apoya en los avances de la biotecnología, pero va más allá: mientras que la biotecnología se inspira en el funcionamiento interno de los organismos, la ecotecnología estudia cómo las especies interactúan con su entorno y cómo esas relaciones pueden convertirse en tecnologías que trabajen con la naturaleza en lugar de en su contra.

Más allá de la biotecnología

Brian Silliman, profesor distinguido Rachel Carson de Biología de la Conservación Marina en la Escuela Nicholas del Medio Ambiente de Duke, es el autor principal del estudio. «La biotecnología ha transformado la salud y la sociedad. La ecotecnología parte del punto donde termina la biotecnología, basándose en las interacciones entre los organismos y su entorno», señala Silliman.

El ejemplo más ilustrativo que propone el equipo es el de los parques eólicos marinos. Las estructuras de soporte de las turbinas podrían fabricarse con materiales que imiten los corales para atraer larvas de peces de importancia comercial. Al mismo tiempo, dispositivos de señalización emitirían los sonidos y olores propios de un arrecife saludable para favorecer el asentamiento de corales y ostras.

Biodiversidad y tecnología

El seguimiento de la biodiversidad también entra en este esquema. Mediante el análisis del ADN liberado por los organismos en el agua, los investigadores podrían monitorear la presencia de ballenas en peligro de extinción o evaluar el impacto del parque eólico en el ecosistema marino circundante.

Una característica central de la ecotecnología es la colaboración interdisciplinaria. Al integrar enfoques de la biología, la ingeniería y las ciencias de la Tierra, este campo une tecnologías que evolucionan de forma independiente y genera nuevos ámbitos de investigación.

«Ha llegado el momento de que los científicos trabajen codo con codo con ingenieros industriales, especialistas en fabricación e inversores», afirma Christine Angelini, coautora del estudio y vicepresidenta de servicios de asesoramiento medioambiental de AECOM.

Drones y sensores

La robótica y la teledetección también tienen un papel en la ecotecnología. Los drones pueden recopilar valiosos datos ecológicos en zonas inaccesibles o peligrosas para los humanos, aunque su despliegue plantea cuestiones sobre la alteración del entorno y el uso responsable de los datos.

«La ecotecnología nos ayuda a abordar estas cuestiones desde el principio», explica David Johnston, director del Laboratorio de Robótica Marina y Teledetección de Duke.

Marc Hensel, profesor asistente en la Estación Biológica Nature Coast de la Universidad de Florida y antiguo investigador postdoctoral en el Laboratorio Silliman de Duke, advierte sobre los riesgos de escalar sin planificación. «Los fallos de la biotecnología se deben a la ampliación de tecnologías sin considerar plenamente las consecuencias ecológicas y éticas a largo plazo. La ecotecnología es una guía integral que canaliza el ingenio biotecnológico desde la base, de forma ética y equitativa», recalca.

Potencial económico

Más allá de los beneficios ambientales, la ecotecnología abre la puerta a nuevos mercados: empresas de restauración ecológica, sistemas de monitoreo urbano y ambiental, e infraestructuras inspiradas en ecosistemas. Los autores subrayan que aprovechar este potencial requerirá inversión coordinada, políticas públicas y colaboración entre universidades, gobiernos e industria.

Jesko von Windheim, profesor de Práctica de Emprendimiento e Innovación Ambiental en la Escuela Nicholas de Duke, añade que los profesionales del sector deberán demostrar soluciones con un triple resultado para personas, planeta y beneficio económico. El reto será convencer a los inversores de que se genera valor real en plazos de desarrollo que pueden ser largos y con altas exigencias de capital.

Una nueva era

El paralelo con la biotecnología no es casual. Ese sector global multimillonario nació de la voluntad de explotar sistemáticamente los mecanismos de la vida. La ecotecnología propone hacer lo mismo con los ecosistemas.

«Puede convertirse para los estados y las universidades en lo que la biotecnología fue para Massachusetts y el MIT. Puede mejorar prácticamente cualquier industria, desde la agricultura hasta la planificación urbana, la manufactura, la defensa nacional y la atención médica», subraya Silliman.

La investigación contó con financiación parcial del programa Engines de la Fundación Nacional de Ciencias y con fondos de la Universidad de Duke y otras instituciones asociadas.