Reunión de pastores

Nace en Madrid el primer foro internacional que pone en valor los pastizales y el pastoreo tradicional

Doscientos profesionales de todo el mundo debaten en Madrid sobre ganadería extensiva y pastizales

La trashumancia aspira a ser Bien de Interés Cultural con más de 4.200 km de vías pecuarias en juego

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los pastizales y pastoreo protagonizan esta semana en Madrid un congreso internacional en el que la trashumancia libra su propia batalla contra el olvido. Doscientos profesionales del sector primario procedentes de distintos países se han dado cita desde este miércoles en el Instituto de la Ingeniería de España de la capital para compartir conocimientos y articular estrategias de cooperación que garanticen el futuro de una actividad que moldea los paisajes rurales desde hace milenios.

Un foro de referencia

El encuentro se enmarca en el Año Internacional de los Pastizales y Pastores, una iniciativa de Naciones Unidas que reconoce el papel de estos ecosistemas en la regulación del clima, la conservación de la biodiversidad y la soberanía alimentaria. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, ha inaugurado este miércoles el congreso, que se prolongará hasta el próximo sábado.

La organización ha contado con la participación del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto al CIHEAM de Zaragoza, la Fundación Trashumancia y Naturaleza, la Alianza Global para los Pastizales y Pastores, Red Eléctrica, Fundación Entretantos y Fundación Biodiversidad. Una coalición que refleja la transversalidad de un debate que ya no pertenece únicamente al mundo rural.

Ganadería extensiva y territorio

A lo largo de los próximos días, los expertos abordarán en sesiones plenarias y grupos de trabajo cuestiones que van desde la ganadería extensiva en la conservación del territorio hasta la incorporación de los jóvenes al sector, pasando por la protección de los pastos y los ecosistemas rurales. La aplicación de nuevas tecnologías en la gestión ganadera también ocupa un espacio relevante en el programa de sesiones.

El relevo generacional emerge como uno de los debates centrales del congreso. El envejecimiento de los pastores y la escasa incorporación de jóvenes a este sector amenazan con romper una cadena de conocimiento tradicional que no puede transmitirse únicamente a través de manuales ni de algoritmos.

La trashumancia en riesgo

El congreso llega en un momento especialmente relevante para la trashumancia en la Comunidad de Madrid. El Ejecutivo autonómico ha iniciado los trámites para declararla Bien de Interés Cultural del Patrimonio Inmaterial de la región, un reconocimiento que busca preservar el desplazamiento estacional del ganado y los más de 4.200 kilómetros de vías pecuarias que vertebran el territorio madrileño.

Esta protección, que se otorga a actividades de especial relevancia o con valores singulares, pretende frenar una tendencia preocupante: la práctica está cayendo en desuso. El abandono del mundo rural y la falta de relevo generacional han dejado muchas de estas cañadas y cordeles en un estado de deterioro que pone en riesgo tanto el ecosistema como el patrimonio cultural vinculado a ellas.

El rebaño como cortafuegos

Los pastizales y pastoreo no son únicamente patrimonio cultural: en la Comunidad de Madrid constituyen también una herramienta activa de gestión del territorio y prevención de incendios. Más de 21.000 cabezas de ganado de 85 explotaciones pastan cada año en 3.750 hectáreas de monte para reducir la carga de biomasa que alimenta los fuegos forestales, en un programa que este año amplía su alcance un 10% respecto al ejercicio anterior.

Vacas, ovejas, cabras y caballos actúan como un cuerpo de bomberos de cuatro patas, patrullando las laderas de la sierra madrileña antes de que llegue el calor. Los técnicos del Cuerpo de Bomberos regional señalan las zonas sensibles y los rebaños las recorren eliminando la vegetación que, al secarse con el estío, se convierte en combustible perfecto para las llamas.

Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid.

Tradición y tecnología

Este modelo de gestión forestal recupera conocimientos ganaderos que el abandono rural había dejado casi extintos. El pastoreo preventivo, puesto en marcha en 2011 por la Comunidad de Madrid, combina la sabiduría ancestral del pastor con herramientas de gestión del siglo XXI. Los rebaños ramonean en praderas y zonas de arbolado dejando la vegetación a ras de suelo e impidiendo que las llamas escalen hasta las copas de los árboles.

La misma práctica que da forma a la trashumancia es la que protege el monte, frena los incendios y regenera los ecosistemas degradados: los pastizales y pastoreo son, al mismo tiempo, memoria viva y solución de futuro. Esta doble dimensión, cultural y medioambiental, constituye precisamente uno de los ejes del congreso que los expertos reunidos en Madrid quieren proyectar al resto del mundo.

Clausura en Aranjuez

El congreso concluirá el próximo sábado con una visita a la Casa de la Monta del IMIDRA en Aranjuez, donde los asistentes podrán disfrutar de una exposición fotográfica, una muestra sobre el uso de los útiles agrarios y representaciones musicales tradicionales. Una clausura que conecta el debate técnico con la dimensión cultural y simbólica de la ganadería extensiva regional.

La cita madrileña aspira a convertirse en un referente internacional para la defensa de los pastizales y pastoreo y la trashumancia como pilares de la soberanía alimentaria y la gestión sostenible del territorio. Un congreso en el que la tradición y modernidad vuelven a darse la mano para hacer frente a los desafíos de un clima cada vez más extremo.