Microplásticos

Barato y efectivo: logran eliminar el 90% de los microplásticos inyectando nanoburbujas en las aguas

Las pruebas realizadas mejoran la flotación por aire disuelto en plantas de tratamiento de aguas residuales

El método sigue siendo eficaz incluso con grasas y materia orgánica presentes en el agua

Así es el sencillo truco para eliminar los microplásticos del agua del grifo

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Investigadores de la RMIT University han probado una técnica que combina microburbujas y nanoburbujas para retirar microplásticos del agua residual. La fórmula alcanza tasas de eliminación superiores al 90%, muy por encima de los sistemas que usan un solo tipo de burbuja.

El sistema puede incorporarse a las plantas de tratamiento existentes sin obras de gran calado. Basta con ajustar la presión del aire, el tiempo de saturación y el tamaño de las burbujas empleadas.

El autor principal, el profesor asociado Biplob Pramanik, director del Centro de Investigación en Tecnologías y Herramientas Eficientes del Agua de la RMIT, defiende que la propuesta ofrece una vía práctica para frenar la contaminación por microplásticos, un problema que crece a escala global.

Sin obras costosas

Las plantas de tratamiento son una vía de escape habitual para los microplásticos, que logran atravesar los procesos de filtración convencionales y acaban afectando a los ecosistemas acuáticos y, potencialmente, a la salud humana.

«Nuestro enfoque es sencillo de implementar y aumenta de forma significativa la eliminación de microplásticos durante la fase primaria del tratamiento», señala Pramanik.

El estudio analiza una versión mejorada de la flotación por aire disuelto, un proceso estándar que atrapa los contaminantes en burbujas de aire y los eleva hasta la superficie del agua.

Efecto burbuja doble

La combinación de ambos tipos de burbuja superó los resultados de usar solo microburbujas o sólo nanoburbujas. Cada una cumple una función distinta y complementaria en el proceso.

Las microburbujas aportan la fuerza de flotación necesaria para arrastrar las partículas hacia arriba, mientras que las nanoburbujas facilitan la adherencia y la aglomeración entre partículas, lo que hace el proceso más eficiente.

La coautora Sirajum Monira, que desarrolló la investigación durante su doctorado en la RMIT, añade que el método mantuvo su rendimiento en condiciones reales en aguas residuales, con presencia de grasas y materia orgánica.

Rumbo a la industria

La materia orgánica y las grasas, que suelen considerarse un obstáculo para el tratamiento, no redujeron el rendimiento del sistema. En algunos casos incluso lo mejoraron, al ayudar a que los microplásticos formaran partículas más grandes y fáciles de retirar al combinarse con los coagulantes habituales.

Monira recalca que capturar los microplásticos antes de que se concentren en los lodos de depuración permite reducir su presencia en los biosólidos y limitar su regreso al medioambiente.

Primer plano de microburbujas y nanoburbujas utilizadas en un proceso mejorado de flotación por aire disuelto. Se observan microplásticos en la superficie del agua. (Foto: Seamus Daniel, RMIT University).

El equipo, tras validar el método a escala de laboratorio, busca ahora socios industriales para comprobar su eficacia en condiciones reales de operación y con distintos tipos de aguas residuales.

La investigación, publicada en la revista ACS ES&T Water, se suma a los esfuerzos internacionales por frenar un problema de contaminación que avanza al mismo ritmo que el consumo global de plástico.