Suena extraño, pero la ciencia lo avala: EEUU ya utiliza castores para disminuir los riesgos de incendios
Un estudio confirma que los ríos con castores europeos almacenan un 26% más de carbono
liberan 15 castores en un canal desértico y en 4 años ya es un vergel
Aparecen en el río Tajo varios ejemplares de un animal gigantesco que se creía extinto
Los incendios forestales arrasan miles de hectáreas cada año y ponen al límite a los equipos de extinción, que, a pesar de contar con medios cada vez más avanzados, no siempre logran frenar un fuego que avanza rápido, resulta letal y destruye ecosistemas enteros.
Por eso, la clave está en anticiparse. En este caso no se trata de aviones ni de tecnología muy avanzada, sino de un animal que ya trabaja sobre el terreno y que ahora Estados Unidos ha incorporado a su estrategia para reducir el riesgo de incendios: los castores.
Estados Unidos ya utiliza castores para disminuir los riesgos de incendios
Estados Unidos ha integrado a los castores en la gestión de sus bosques para reducir incendios y combatir la sequía, especialmente en estados del oeste como California, Utah o Idaho. Las agencias ambientales han dejado de verlos como una plaga para considerarlos aliados clave en la prevención.
Los castores modifican el entorno de forma directa al construir presas en ríos y arroyos. Esas estructuras frenan el agua, la expanden por el terreno y generan humedales que permanecen verdes incluso en los meses más secos.
Ese detalle marca la diferencia cuando llega el fuego. Las zonas donde viven castores mantienen la vegetación húmeda, lo que dificulta que arda con facilidad. El resultado es un paisaje menos inflamable y con barreras naturales que frenan el avance de las llamas.
Los investigadores han documentado este efecto en varios incendios recientes. Durante el incendio Sharps, en Idaho, en 2018, las áreas con actividad de castores resistieron el fuego mientras el entorno quedaba calcinado. Esos espacios actuaron como refugio para animales y como puntos de contención.
El contexto explica el interés creciente por los castores. El aumento de las temperaturas y las sequías prolongadas han convertido grandes superficies forestales en combustible seco. En ese escenario, cualquier elemento que aporte humedad constante gana valor estratégico.
Es crucial destacar que los castores no apagan incendios, pero sí pueden reducir su intensidad y limitar su expansión. Su impacto se nota antes, durante y después del fuego. Tras un incendio, sus presas también filtran cenizas y sedimentos, lo que ayuda a mantener la calidad del agua.
Cómo integra Estados Unidos a los castores en la prevención de incendios
Las autoridades estadounidenses no se limitan a dejar actuar a los castores. Han puesto en marcha programas concretos para llevarlos a zonas donde pueden resultar más útiles y reforzar su impacto en el territorio.
Uno de los métodos principales es la reubicación. Equipos estatales capturan castores en áreas donde generan problemas, como canales de riego o infraestructuras, y los trasladan a cuencas degradadas o con alto riesgo de incendio. Allí los liberan en parejas para facilitar que formen colonias estables.
Este movimiento tiene un objetivo claro: activar cuanto antes la transformación del paisaje. En pocos meses, los animales empiezan a construir presas y a modificar el flujo del agua, lo que eleva el nivel freático y mantiene la vegetación hidratada.
Otro elemento clave son las llamadas represas artificiales, conocidas como BDAs. Técnicos y voluntarios instalan estructuras de madera que imitan las construcciones de los castores. Estas barreras frenan el agua desde el primer momento y preparan el terreno para que los animales se establezcan.
Incluso sin presencia inmediata de castores, estas estructuras ya generan beneficios. Aumentan la humedad del suelo y reducen la inflamabilidad de la vegetación, lo que ofrece una protección inicial frente al fuego.
El tercer eje es el cambio de políticas. Estados como California han destinado fondos específicos para proyectos de restauración basados en castores y han impulsado medidas de convivencia para evitar conflictos con actividades humanas. El Servicio Forestal de Estados Unidos incluye ya estos proyectos en sus planes oficiales.
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